Género: Clásico
Año: 1914
Páginas: 304
Sello editorial: Impedimenta
Yukio Mishima es uno de esos autores japoneses de renombre que intimidan al lector con solo nombrarlo, en sus 45 años de vida se dice que llegó a escribir 35 novelas, 200 relatos, 8 ensayos, 25 obras de teatro y el guion de una película. Un autor que tuvo una vida de película y un final extremo llegando a crear una milicia personal para dar un golpe de estado en su Japón modernizado, intentando devolver el poder al emperador y frenar el avance de la occidentalización y la pérdida de valores japoneses. Spoiler: mal salió, y terminó cometiendo seppuku. Su obra se volvió de culto en Japón y entre sus libros más aclamados está una de sus primeras novelas, que escribió con 24 años y se volvió un éxito: Confesiones de una máscara.
Si hay libros desafiantes Confesiones de una máscara seguramente está entre ellos, tenemos para comenzar la brecha del espacio-tiempo, de que se trata de una narración clásica del estilo japonés, por lo que se trata de un libro que nos obliga a trasladarnos a la mentalidad de una cultura distante y encima en un período lejano como son los años 30-40 en medio de la SGM.
Con un estilo poético y elegante que caracteriza a la narrativa japonesa, nos narra por medio de un ejercicio de introspección la vida de “Koo-chan”, desde la infancia al cuidado de una malhumorada, clasista y enfermiza abuela, quien sobreprotege al propio Koo-chan por ser de constitución débil. Koo-chan desde temprana edad tiene una gran fascinación por pinturas de caballeros y jóvenes hermosos con muertes dramáticas, algo que se irá reforzando con el correr de los años. No es hasta muchos años después, ya con una noción del mundo exterior, que comienza a percibir que lo suyo no es lo “normal” y que lo que los demás piensan y sienten, como la atracción a las mujeres, no es algo que él comparta. Es allí que comienza a construir su “máscara” para intentar encajar en la sociedad, obligándose a interactuar con las mujeres aunque eso le cause un dolor emocional intolerable y que se refuerce aún más la pulsión de muerte.
Las cavilaciones de Mishima, sus intereses amorosos, sus idealizaciones del amor y de la muerte brillan en cada parte del texto, como señales de una persona que poco a poco se va apagando mientras comienza a darse cuenta que la sociedad requiere otras cosas de él, que él no es normal, y que la heteronormatividad le exige que se enfoque en formar una familia nuclear y deje de lado su atracción “perversa”.
Es un libro pesado, pero a la vez interesante y que nos interpela, requiere su debido tiempo de lectura, que le presten atención, por lo que esas 240 páginas no son para leer de un tirón. Es una obra que nos invita a ponernos en los zapatos de un hombre japonés en los años 40, y con el que perfectamente a la distancia nos hace trabajar tanto la empatía como invitarnos a cuestionar ¿Qué es lo normal? ¿Qué es ser normal? y si yo misma una mujer de más de 30 en el siglo XXI tampoco siento que encaje en lo “normal” ¿Qué tan cerca y tan lejos estoy de ese Mishima de los años 40?
Es un clásico que nos mueve el piso, no es una lectura ligera por lo que recomiendo leerlo cuando tengan tiempo, pero aún así es un clásico que recomiendo leer.
Hace poco vi un video en Japatonic lite sobre la gente que desea desaparecer, de un día para el otro dejan su familia, sus responsabilidades y se van a otro lugar donde no puedan ser encontrados para comenzar de cero. No puedo evitar pensar en ese video intentando reseñar este libro.
Kafka Tamura es el pseudónimo que elige nuestro protagonista, un adolescente de 15 años que no se explica por qué su madre un día tomó a su hermana mayor y decidió desaparecer de la faz de la tierra, dejándolo solo con su padre, un tipo de persona que poca atención le presta a los que lo rodean y se enfocan solo en sí mismos. Kafka desea desaparecer de esta relación que parece que lo oprime y se toma un ómnibus lo más lejos posible, desencadenando una serie de situaciones fantásticas, mientras algo que le dijo su padre lo persigue sin dejarlo tranquilo.
Por otro lado tendremos a Nakata, un anciano cuya vida quedó trastocada en un incidente siniestro de su infancia, donde perdió ciertas capacidades (quedó como un discapacitado para la sociedad), pero que aprendió a hablar con gatos y estos le enseñaron cómo se mueve el mundo. Nakata vive el día a día encontrando gatos perdidos, pero un caso lo llevará a encontrarse con Johnnie Walken (si, referencia al whisky), un ser mágico que está cometiendo actos atroces con los gatos (hay un capítulo que lo explica y puede afectar a algunas personas, se lo pueden saltear), y sólo Nakata podrá pararlo.
La novela es muy extensa, muy larga, por lo que intimida a primera vista. Desde mi punto de vista, eso me llevó a que el inicio del libro lo encontrara algo pesado, estando en la introducción a los personajes, para que recién unas 100 y algo de páginas después me viera completamente envuelta en la trama, deseando saber qué iba a suceder a continuación, con unos toques de realismo mágico sorprendentes. Así mismo, poco a poco las historias de Nakata y de Kafka comienzan a entrelazarse, sorprendiendo al lector en los puntos de encuentro de cada narración que perfectamente confluyen afectando indirectamente la una a la otra. Cada una de las dos narraciones tiene un ritmo propio, por lo que puede suceder que guste una más que la otra, pero sin dudas una no se puede leer sin la otra por esa mágica conexión que las entrelaza.
Es un libro que trae muchos temas para que cada personaje (y lector) haga una lectura propia y saque sus propias conclusiones. Como muchos autores japoneses, Murakami nos llevará a filosofar, en tanto que nos da elementos de historia y mitología para analizar sus significados en comparación a lo que viven los personajes, además que nos deja sacar nuestras propias conclusiones sobre el final del libro, qué pasó y qué dejó de pasar, lo que entretiene cuando uno ya terminó el relato. A mi gusto resultó un libro ideal para discutir en mi club de lectura, pero no es un libro que recomiende para comenzar a leer el autor, sino para los más experimentados.
Cuando comenzamos a adentrarnos en la literatura del este de Asia un nombre que siempre resuena es “Pachinko” como uno de esos libros que “tenés que leer” de la literatura Coreana.
Por medio de la excusa de un reto que se realiza en Instagram, organizado por Lecturas_Niponas, tocaba el turno de Corea, así que decidí dejar de tener este eterno pendiente entre mis libros por leer y le di su debido turno para que me cayera como si fuera una bomba de lo imponente que es.
Este libro nos relata la historia de cuatro generaciones de coreanos viviendo en Osaka, Japón, a partir de 1910, cuando durante la ocupación japonesa en Corea, eran muchos los coreanos que decidían emigrar en busca de oportunidades laborales o por estudio hacia Japón. La historia de Sunja, nuestra protagonista, es bastante trágica: ella emigra por necesidad, ya que quedó embarazada de un hombre casado, y siendo muy joven es casada con un pastor protestante que decide darle una familia; él es muy bondadoso, pero el mundo al que se dirigen no tiene piedad con los coreanos.
Es un relato que por momentos si uno tiene un conocimiento general de la época -y de la región- se puede esperar ciertas cosas, sin embargo es duro leerlo, y es duro leer como sin importar el paso de las décadas (el relato llega hasta 1989), algunas cosas no parecen cambiar, principalmente en el trato de la sociedad japonesa a los extranjeros asiáticos (en este caso puntualmente a los coreanos). Si bien a mi me gusta mucho el anime y eso me llevó a interesarme por la cultura japonesa, nunca me hice la ciega a las problemáticas que presenta esta sociedad, siempre tuve en claro esa barrera que imponen frente a los extranjeros en general al ser ellos una isla y sentirse aislados del resto del mundo, sintiéndose de alguna manera culturalmente mejores y superiores en algunos casos.
Obviamente no todos los japoneses piensan así, no todos son “malos”, de hecho se dice en el libro en más de una ocasión que sería ingenuo generalizar, lo cual resulta casi que irónico, porque constantemente estamos viendo qué los japoneses “malos” a los coreanos mismos se los está generalizando al tratarlos de vagos, aprovechados y delincuentes. Y no importa que tanto se esfuercen algunos, la imagen de la mayoría o de algunas manzanas podridas siempre aplacará a los demás.
Algo que me sorprendió mucho del relato, fue el narrador; pensemos que es un libro que cubre cuatro generaciones: los padres de Sunja, Sunja misma, sus hijos, y luego sus nietos. Uno podría pensar que cada uno tendría su voz, en cambio la autora optó por un narrador omnisciente ajeno al relato, una voz que nos pone en contexto en cada diálogo y situación, dándonos la perspectiva de que conoce su pasado, el presente de las intenciones y los pensamientos de los personajes, y el futuro. La verdad es que me pareció un gran acierto este narrador, porque estamos hablando de un espectro tan grande de décadas y de personajes que es necesario una mirada externa a los personajes.
No quiero que se desanimen al decirles que es un relato duro y que salgan corriendo, pero debo ser sincera: se me hizo tan difícil de leer, que los últimos "años" se me hicieron cuesta arriba, porque el mensaje es que pareciera que la sociedad nunca va a cambiar, y no importa que tan lejos llegues socioeconómicamente, siempre te van a mirar desde arriba.
Sinceramente creo que es un relato que vale la pena que se le de su debida oportunidad. Me da lástima haberme demorado tanto en leerlo, pero creo que lo importante es el mensaje que deja, el de cuestionarnos a nosotros mismos y a la sociedad en sí, en las limitaciones y el tipo de tratos que se les da los emigrantes, cuestionarnos ¿Cuándo se deja de ser emigrante? porque en el relato se nos demuestra que los nacidos en Japón pero de ascendencia coreana siguen siendo tratados como extranjeros legalmente, no se les da una ciudadanía y al mismo tiempo no tienen otro país al cual “volver” perdiendo ese sentimiento de arraigo de cuestionarse ¿Cuál es mi patria? Creo que para la mayoría de nosotros, desde países tan distantes, es algo muy difícil de comprender, pero que los migrantes pueden compartir.
Sin más que decirles, anímense a leer Pachinko, les mostrará una parte muy dura y cruel de la historia coreana y japonesa que hay que conocer.
[COMENTARIOS SIN SPOILERS]
"Una corte de Rosas y espinas" es sin lugar a dudas mi saga favorita. Mucho se podrá hablar de Sarah J. Maas: hay quienes la odian, quienes la aman, y en mi caso me inclino hacia el amor, a pesar de que no me gusten todas sus sagas de punta a punta como con ToG, o Ciudad Medialuna, pero el caso de ACOTAR es la excepción: me pasa que son libros que no puedo soltar, podrá alguna cosa hacerme ruido a la pasada, pero realmente amo los personajes, me trago página tras página al punto de que me termino el libro en un suspiro, y tengo tremenda necesidad de leer más.
Mi gran pasión es la pareja de Feyre y Rhys (¿Quién no los ama?), son mi pareja ficticia favorita por lejos, así que cuando me enteré de que luego del libro 3.5 cambiábamos de protagonistas para ir a Nesta y Cassian, apareció algo así como una reticencia, un miedo de que el cambio no me llegara a gustar ni permitirme disfrutar de la saga como venía haciendo.
Nesta es un personaje duro, duro consigo mismo y con los demás, una mujer que no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar y que tras la guerra quedó muy rota y sensible por dentro, por lo que formó una coraza impenetrable para los demás. Cae en lo más bajo, en una especie de castigo y abandono a sí misma por cosas que se culpa, por lo que aquí estaremos para verla salir del pozo (como alguna vez nos pasó con Feyre en circunstancias muy diferentes), para luego enfrentarse a sí misma y así comenzar a sanar las heridas. Es un libro de crecimiento personal, de saber que hay opciones, que el abandono no es la respuesta, que solo nos termina haciendo más daño del que veníamos sufriendo.
Sobre Cassian, está ahí como punto de apoyo, de aguantadero de cabeza e impulsor de Nesta, incentivándola a avanzar. Aunque él también tendrá un poco de crecimiento como personaje, tomando participación como cortesano en las intrigas políticas, pero tiene mucho por aprender.
Obviamente tendremos de trasfondo todos los movimientos políticos e intrigas por las que la Corte de la Noche viene trabajando tras la guerra, de la que parece que se consiguió una paz momentánea, porque algunas fichas desde el continente se siguen moviendo, lo cual da pie a que esta saga siga, además de poder ver a los personajes de la Corte que tanto queremos que continúan con sus vidas.
Lo que voy a admitir que me sorprendió enoooormemente, fue el nivel de contenido sexual explícito que hacía sonrojar hasta un tomate; por momentos pensaba que estaba leyendo una novela erótica en lugar de una de fantasía, no me esperaba TANTAS escenas candentes ni tanto detalle.
Qué más decir que me encantó este libro tanto como los demás, que pasé de detestar un poco a Nesta a decir que la aprecio y que muchos tenemos un poco de Nesta dentro de nosotros. Realmente disfruté y disfruto de esta saga y me duele tener que esperar una continuación por tiempo indefinido porque es la saga más hermosa de fantasía que puedo tener el placer de leer.
Murakami es un escritor muy especial, hay gente que lo quiere y gente que lo detesta, tanto en occidente como dentro de Japón por diversas razones, que deja en claro en este libro. Cada uno está en su derecho de lo que piense sobre el autor, pero también es cierto que es un escritor destacable a su manera.
En el 2022 en Saldando Pendientes (club de lectura virtual en el que este año leemos autores japoneses) decidimos leer 5 de sus obras; buscamos que fueran de las más representativas del autor y que también fueran distintas entre ellas, por lo que necesitaba más información sobre su trabajo, con la gran complejidad que Murakami se trata de una persona muy reservada, que no gusta de dar entrevistas, y que por tanto difícilmente se encuentre material para el trasfondo de sus obras.
Este libro se puede ver en partes, las partes donde Murakami cuenta su epifanía a la hora de convertirse en escritor a los 29 años, lo deficiente de sus primeros trabajos que lo llevaron a la fama, y cómo poco a poco fue ejercitándose con distintas técnicas de escritura para llegar a mantenerse como escritor por tantas décadas. Por otro lado, están las partes donde, basándose en su experiencia, aconseja a los nuevos escritores y los alienta a escribir, pero lo más rico del libro son esos segmentos donde se da rienda suelta para hablar de sus experiencias y pensamientos relacionados con la escritura, donde finalmente podemos sacarle jugo y relacionar con sus obras, lo que a fin de cuentas yo buscaba para mi club de lectura: “el trasfondo” de la persona atrás del escritor.
Si algo me queda claro de Murakami es que es un hombre sencillo, que quiere vivir tranquilo pero que también no se deja pasar por arriba: si tiene que pelear va a pelear. Es también un tipo muy solitario y que le gusta hacer sus cosas a su manera. Además de agradecido con sus lectores, se nota que le gusta hacerles llegar su agradecimiento de ciertas maneras, mientras que del mundillo de la crítica y el periodismo que le han hecho la vida imposible, se mantiene lo más alejado posible.
No es un libro para todo el mundo, sin embargo lo recomiendo a sus lectores, a quienes realmente le gusta Murakami, porque van a entender mejor que nadie sus opiniones y sus consejos. Es una linda manera de conocer al autor detrás de los libros que tanto nos gustan.