martes, 16 de enero de 2018

Música de Vampyros - Libro


Autor: Federico Ivanier
Páginas: 229
Sello editorial: Alfaguara (Penguin Random House)

Como notarán, no puse el año en esta ficha, y esto se debe a que gracias a la presentación del libro me enteré que este libro tiene su historia: “Música de Vampyros” iba a ser publicado originalmente por los años 2005-2006, pero si hacen memoria en esos años cayó un boom vampiristico que le trancó su publicación: “Crepúsculo”. Finalmente el libro se publicó en el año 2009, y en diciembre del 2017 salió esta hermosa re edición que tuve el gusto de leer.

Esta obra nos presenta a tres adolescentes:

Bruno es el protagonista principal de esta historia; se muestra como un chico solitario, sin amigos, pero desde las primeras líneas de este libro descubriremos que su principal problema es otro, y es que desde que su hermano mayor murió ahogado en un río sufre unas terribles crisis de asma. Últimamente siente su cabeza en medio de una bruma de la que no puede salir, y que los “populares” del liceo le hagan bulliyng porque era conocido como “el traga” del curso tampoco lo ayuda.

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María va a ser la protagonista femenina de esta historia. Ella es de esas chicas que sacan buenas notas y tiene algunas compañeras con las que se lleva bien, pero que carga con un estigma, con algo que la afea: una mancha que cubre un lado de su rostro. Casi que siente que esa marca le cortará todo avance en su vida, porque piensa que todo el mundo la mira con repugnancia o como si fuera un bicho raro, y eso solo se agrava, por los comentarios burlones que le hacen a ella el mismo grupo que maltrata a Bruno.

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Pero todo tiende a cambiar el día que llega Iván, el chico que es transferido a ese liceo en mitad del curso. Iván está más allá de lo que son los concursos de popularidad, del ser amigo de tal y cual, o que le hagan comentarios fuera de lugar. Iván observa toda la situación que vive Bruno, casi como si fuera un observador en medio de un zoológico, un investigador social que está en busca de aquellos que sirvan para un propósito mayor

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Bruno tiene algo que lo atrae y esa chica que parece agradable pero que se oculta detrás de su pelo también; parecen ser especímenes potenciales, ambos tienen heridas internas que necesitan curar. Iván se acercará a ellos, y poco a poco los irá haciendo entrar a su mundo, encantándolos con su personalidad de chico rebelde que escucha música todo el día que dista de todo lo que conocieron hasta ahora, y los atraerá para que conozcan a alguien que cambiará sus vidas, en un club nocturno llamado Mundo Carmesí

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Como delata el título de esta obra este es un libro de Vampiros, temática que ha sido explotada hasta el hartazgo en series de tv, películas y obviamente libros, provocando que alguna gente –como yo- tome con pinzas este tipo de historias. A decir verdad tenía miedo que no me gustara, pero me sorprendió muchísimo el enfoque que le dio Ivanier a esta historia.

Aquí los vampiros no nacen por medio de un mordisco brutal y apasionado; acá las jerarquías son otras, podes ser un Original y estar recién “convertido”; acá los vampiros no se preocupan por la luz solar (que como bien aclara Bruno se ve reflejada en la luna); aquí lo que importa son las energías que se transmiten y lo que generan en cada uno.

Ivanier da vuelta la pisada y nos quiere decir algo más en esta historia, nos quiere hablar también de lo que son las adicciones, dejando en claro como se ve afectado uno de los personajes al punto de encontrarse en un estado deplorable, sin poder razonar otra cosa que no sea esta energía, que precisa con urgencia, volviéndose un Adicto. Y no, no es lindo de ver.

Me gustó enormemente como está tratada la historia, como se sale del molde clásico de los vampiros y la reconvierte para que la sangre sea una fuente de energía y sanación, que hayan tres rangos, y que hayan códigos y ceremonias sí, pero con un estilo diferente, más fresco.

Ni que hablar que el desarrollo de personajes me encantó: se nota claramente los cambios en las personalidades, como se ven afectados de distintas maneras Bruno y María, y como incluso Iván crece tras conocerlos y experimentar con ellos todos sus cambios. Y lo que es más importante: nunca odie que se tratara de una historia de vampiros, e incluso la prosa me atrapó de principio a fin, al punto de querer seguir leyendo otras obras del autor.

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Cabe aclarar, a modo de dato curioso, que esta re edición ha sido modificada por Ivanier, suprimiendo capítulos o escenas que tras tantos años no le convencían, y agregándole páginas enteras completamente nuevas. Realmente es una versión corregida, por lo que si leyeron la edición vieja y se encuentran con esta se van a sorprender (esto lo noté porque se menciona una serie que comenzó en el 2013 y me llevó a comparar con el ejemplar viejo de Sofi y notamos los grandes cambios)

Si quieren leer una historia de vampiros que les resulte novedosa y no sea más de lo mismo, que los devuelva al género de una grata manera, y si quieren leer a un autor uruguayo juvenil que los atrape y no los suelte, esta es una muy buena opción.



Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar y ¡por permitirme conocer al autor! Pueden encontrar más información en su sitio web: Me Gusta Leer.

lunes, 8 de enero de 2018

Pax – Libro


Autora: Sara Pennypacker
Ilustrador: Jon Klassen
Año: 2016
Páginas: 298
Sello editorial: Nube de Tinta (Penguin Random House)

A comienzos del año pasado una novedad infantil-juvenil comenzó a aparecer en las librerías; tenía un zorro en la tapa y apenas lo vi me dije “lo tengo que leer”. Amo los zorros, son como perros-gatos, y amaría tener uno aunque mi pareja, Mauro, no me deja porque dice que son bichos salvajes… El hecho es que, tenía altas expectativas por leer este libro, y lo fui postergando porque mi estado emocional no me permitía meterme en historias desgarradoras, que por la contratapa, imaginaba que sería así.

Ahora… ¿lo fue?

La contratapa nos relata parte de lo que es el comienzo de esta historia:

Peter crió un pequeño zorro que había perdido a su mamá (como él) en un accidente de tránsito. Lo crió desde que tenía un par de semanas de vida por lo que Pax es un zorro manso y juguetón que desconoce lo que es la vida salvaje y no sabe cazar. Cuando la guerra se aproxima, su padre le da el ultimátum para dejar al zorro en el bosque e ir a vivir con su abuelo, a 500 kilómetros de allí.

Tras hacerlo Peter se culpa a sí mismo por haberlo abandonado, ya que probablemente muera de hambre. Es así que Peter decide retornar a pie, aunque desconociera que lo que sucedería a continuación le impediría reencontrarse con su zorro, pero le serviría de aprendizaje para conocerse a sí mismo. 

El relato está dividido en capítulos intercalados, unos desde la perspectiva de Pax y otros desde la de Peter.

Los capítulos de Pax me parecieron maravillosos, se nota que la autora investigó y que ama los zorros, porque cuenta con lujo de detalles el comportamiento del zorro, por lo que uno puede visualizarlo con facilidad, confraternizando con otros animales o poniéndose a la defensiva, buscando olores de su humano que lo abandonó y planeando cómo encontrarlo.

Esta parte de la historia me pareció brillante, además que todo el libro nos está alertando sobre una guerra inminente, que afecta a los humanos y a los animales por igual, siendo una dura crítica en la que la autora intenta enseñar a un público joven las consecuencias de la guerra.

“Existe una enfermedad que a veces afecta  a los zorros. Hace que abandonen su comportamiento habitual, que ataquen a los extraños. La guerra es una enfermedad humana parecida a esta.” Pág. 81

Si bien me encantó esta parte de la historia, con sus puntos tristes incluidos (aunque no me llegó a emocionar), lo que no me gustó para nada fue la historia de Peter. Aquí fue donde mis expectativas chocaron fuertemente con el relato.

Choqué desde un comienzo con sus decisiones, y no me refiero solo a lo de abandonar al canino, porque claramente no fue su decisión dado que fue forzado a ello. Lo que me molestó fue desde el momento que decide ir a buscar a Pax es que me encontré discutiendo internamente con todo lo que hacía y dejaba de hacer. Es un niño me dirán, si y no, creo que algunas se caían de obvias para un jovencito de 12 años, por lo que lo sentí poco creíble a esta parte del relato, quizás si algunos eventos hubieran sido estructurados de otra manera lo hubiera sentido más real, así como sentí el relato de Pax.

A esto se le sumó a que el relato de Pax permite una lectura ágil, mientras que la del chico se siente estancada, y creo que se debe a un fallo de la autora en su manera de redactar, más allá de las situaciones en las que mete al personaje. Uno no avanza con el relato de Peter y “de golpe y porrazo” en el desenlace pasa a sentirse bruscamente apresurado. No lleva bien los ritmos, se siente algo descuidado o desordenado quizás, en tanto que la narración de Pax la sentí redonda.  



Así y todo, pienso que el libro en general consigue transmitir sus mensajes de conocerse a sí mismo, crecer y avanzar superando los miedos que uno se impone. Tal vez lo que se vea afectado para algunos de nosotros es el tema de que la autora quiere mezclar dos historias y no terminan de ensamblar la una con la otra.


En general, fue un libro que me pareció bastante lindo, cuenta con unas ilustraciones que acompañan el relato y resultan bastante simpáticas, la letra grande y los interlineados amplios ayudan a que sea una lectura ágil. Considero que el relato de Pax brilla por su elaboración y la de Peter queda algo eclipsada en comparación, por lo que sí tienen ganas de leerlo les recomiendo que vayan con bajas expectativas, y a esto le sumo que si bien es un libro publicado originalmente para un público joven creo que cualquiera lo puede leer, en especial si les gustan los zorros.    



Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar para reseñar. Por más información de este ejemplar visita su página Me Gusta Leer.

miércoles, 3 de enero de 2018

La flor Púrpura - Libro


Autora: Chimamanda Ngozi Adichie
Año: 2003
Páginas: 304
Sello editorial: Literatura Random House (Penguin Random House)

Conocí a esta autora a través de algunas notas en internet y con la llegada de una hermosa re edición de Penguin Random House de toda su obra. Leía en esas notas que es una mujer Nigeriana de padres universitarios, y que es una feminista que pelea por los derechos de las mujeres en un país conservador, bajo un contexto en el que “feminista” es un insulto.

Charla con la que conocí a la autora y se ve reflejada en toda su obra.
(Hay un librillo que se llama igual y es una transcripción de esta charla)

La tenía que leer, me dije, pero pensé en que era una autora nigeriana y tenía miedo a la barrera cultural; anteriormente no leí nada de autores puramente africanos, pero me animé. Elegí este libro de sus obras porque no era ni muy corto ni muy extenso (aparte la portada tenía un qué se yo que me llamaba), y lo propuse para el #clubdelectura.uy, y salió elegido.

Me encontré con un relato ameno, en el sentido de que la manera de redactar era amigable para leer, más allá de que tuviera algunas palabras igbo en los diálogos que no se tradujeran y que me desubicaron al comienzo, pero que una vez que me fui acostumbrando se me hicieron muy llevaderos.

Y, a todo esto, ¿de qué trata el libro?… la historia que nos trae esta autora es muy dura:

Nuestra relatora es Kambili, una jovencita que nunca ha tenido voz propia y que observa con terror que su vida ha quedado patas para arriba desde que visitaron a su tía Ifeoma. El libro está dividido en tres partes: comienza en el Domingo de Ramos, en el cual su hermano Jaja se rebela ante su padre decidiendo que no iría a la misa, generándose un enorme escándalo; Luego vemos el antes del Domingo de Ramos, en el cual nos encontramos a la familia extremadamente conservadora y asfixiante en la que viven los dos hermanos, y que tras la visita de su tía Ifeoma los lleva cuestionarse todo lo que su padre les ha inculcado hasta ese momento; Y el después del Domingo de Ramos, en el que se da la resolución de la historia (y que prefiero que descubran ustedes mismos).

Eugene, el padre de Jaja y Kambili, es un hombre que tras la llegada de la colonización del hombre blanco adora a los europeos cuya palabra es sagrada; de hecho el medio de “conquista” por excelencia del “hombre blanco” es la religión, en la cual se les impone a todo un pueblo la re educación donde ser católico cristiano: adorar a dios, Jesús y  todos los santos es la norma y sus raíces pasan a ser paganas. A esto se le suma lo que el padre de ellos adopta de estas costumbres impuestas: abandonar su nombre igbo para ser llamado por su nombre de la confirmación, sólo se puede hablar en inglés frente a él (le dice Kámbili a Kambili), la mujer no debe usar pantalón, sus familiares paganos no pueden ingresar a su hogar (así sea su propio padre), además de ser sumamente exigente con sus hijos marcándoles un cronograma de actividades del cual no pueden separarse, y si no cumplen sus expectativas, terminarán siendo golpeados para expiarse de los pecados, como su esposa, quién parece ser la bolsa de boxeo de descarga de Eugene.  

Aquí quiero mencionar una frase terrible de Kambili, cuando queda segunda de la clase, y que es llamada por su padre, ella esconde sus dedos de los pies debajo de la alfombra y dice algo así como “por lo menos ellos estarán a salvo de la ira de padre”.

A muchos probablemente les choque lo asfixiante que resulta el comienzo del libro, además de la mentalidad de la protagonista que solo desea agradar a su padre quien es su único referente a admirar, aunque hay que comprender que nunca se le permitió pensar por sí misma ya que fue adoctrinada por su padre, así como él lo fue por la iglesia, volviéndose su padre una especie de santo o ser magnífico que es inigualable.

La trama a su vez nos va mostrando a una Nigeria en la que comienza una nueva dictadura y se encuentra en lucha con la modernización, el cambio cultural, el qué adoptar de los extranjeros y el qué mantener de sus raíces; en tanto que una familia rica que fue absorbida por el qué dirán y cómo debo actuar para agradar al hombre blanco (que es su ideal a imitar) pasa a desmoronarse (las referencias a “Todo se desmorona” de Chinua Achebe son constantes), mientras nos encontramos una mirada fresca y audaz, que es lo que representa la Tía y los primos que tienen una cabeza más moderna y también adoptan la religión católica, pero a la vez no abandonan su cultura.

Es aquí, en la convivencia con esta otra parte de la familia, que las cabezas de los hermanos hacen “clic” y finalmente pueden ver que la manera adoctrinada con la que han sido criados no les permite tener una personalidad ni deseos propios, y caen en la cuenta de la falta de libertad que ellos tienen. Y así lo ven representado en “La flor púrpura”, que es una flor alterada genéticamente para adoptar otro color, otra representación, y que no todo es blanco o negro, sino que hay matices y que hay que saber ver la vida desde una perspectiva más amplia.


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Es súper interesante lo que nos transmite la autora en esta obra, nos lleva tanto a conocer a un país que no conocía más que de nombre, a observar la rica evolución de dos hermanos que, tras que le rompieran todos los esquemas y los llenaran de inseguridades, pudieran finalmente crecer. Y además podemos ver esa crítica social tanto al cambio cultural forzado e ignorar las raíces, como también a este tipo de crianza rodeada de dogmas y prohibiciones, que lamentablemente trasciende fronteras y años (ya que sacando cuentas de varios detalles logré estimar que la historia se ubicaría en los años 80).

Les recomiendo esta obra fuertemente, si quieren experimentar leyendo algo que los saque completamente de contexto y los lleve a reflexionar (me llevó más de una semana poder hacer esta reseña y no fue fácil).

Agradezco muchísimo a Penguin Random House por brindarme el ejemplar para reseñar, y espero leer más de esta autora más adelante. Para más información del ejemplar puedes visitar Me Gusta Leer.

lunes, 1 de enero de 2018

Balance de lecturas del año 2017


Se terminó el 2017 y con ello dejó atrás una gran lista de libros leídos. El año pasado cuando Goodreads me preguntó por mi meta de libros a leer y tiré un número redondo: 20 libros, el año anterior había leído 27, y no sabía que me deparaba la facultad y la vida misma, así que tiré un número por tirar. Pero cuando me fui acercando a los 20 libros e iban pocos meses decidí que iría moviendo la vara, finalmente me decidí por una meta de 50 libros y leí 54. El doble de libros que el año anterior, y la verdad que quedé muy contenta con el resultado.



Los libros menos “gratos”

Empecemos comentando los que menos me gustaron:
Diez negritos de Agatha Christie: Un libro que la verdad no tenía ganas de leer cuando salió en el club, y medio que me terminé forzando a leerlo. No lo disfruté hasta que llegué por la mitad de la lectura, tampoco me voló la cabeza aunque sepa reconocer todas las virtudes como precursora de las novelas de misterio, no es para mí.
La Tempestad de Shakespeare: Otra que fue lectura obligada del club, Shakespeare tiene mejores obras y esta es de las malas de su catálogo. Una obra por encargo de la que se notó que ni ganas tenía de escribirla. Le falta pasión, drama, algo de vida, algo, lo que sea.
El Juego de Ender de Orson Scott Card: Juro que todo lo que sale en el club no es malo pero estas tres justo coinciden que salen de allí. Propusieron este libro en el mes infantil y de infantil no tiene nada, absolutamente nada. Aparte sabe ser denso.
El inventor de Juegos de Pablo De Santis: Este fue un libro que me brindó Santillana para reseñar, me dejó mucho gusto a poco. Vi que a otras personas (y a una amiga) le encantaron, pero es de esos libros que amas o detestas, y yo iría cayendo más en el segundo grupo.


Los 5 o 4 estrellas destacables

Arranqué el año con Soy un Gato de Souseki, con una edición bellísima de Impedimenta, pude experimentar con algo que me gusta mucho y es la literatura clásica, en esta ocasión japonesa, no es un libro de fácil lectura, ni para leer de un toque, pero es una muy recomendable para quien se anime con ella.

Conocí a Rainbow Rowell con Fangirl y Carry On, fue una experiencia muy alegre, fueron dos libros comestibles, con personajes queribles e historias disfrutables.

También conocí a Sarah J. Maas, y su literatura fantástica que no será la mejor escritora del mundo, pero se sabe lucir con la saga Trono de Cristal con una buena construcción del universo, y por otro lado me regaló una de las mejores lecturas del año con Una Corte de Niebla y Furia (ACOTAR 2), y con ella me dio a un personaje favorito que me gustaría que me hubiera gustado que me dejaran en el arbolito de navidad o junto a los zapatitos para los reyes ¿? XD 
De hecho, leí mucha literatura fantástica y me encanta.

Dos Chicos besándose de David Levithan fue parte de mi incursión por la literatura LGTB+ y lo destaco por sus mensajes y todo lo que me transmitió en tan poquitas páginas que me llegaron a conmover hasta las lágrimas.

Me re encontré con Helen Velando y junto a Sofi inventamos #helenthursday para homenajear a esta gran escritora infantil y juvenil que conocí en mis primeros años de liceo, pero esta vez en una literatura más para un público juvenil-adulto, La isla de los Vientos Prohibidos y La trapecista solitaria me hicieron maravillarme con sus personajes y su realismo mágico. 


En el 2017 volví a leer muchos autores nacionales, y este año que comienza pienso hacer lo mismo, incluso con una incursión por el lado infantil-juvenil que “me perdí” de pequeña y que me da lástima que mi yo del pasado no los haya leído.

Mención especial a un libro que me entró por los ojos gracias al trabajo de marketing y lo terminé comprando ¡el único que compré en el año! (todos los libros me los regalan, me los prestan o los consigo de contrabando xD), La guía del caballero para el vicio y la virtud de Mackenzi Lee, felizmente este libro NO me decepcionó, y me gustó pila que me demostrara una realidad diferente a la que normalmente vemos en los libros de época. Me enseño cosas btw.

Y dejo para finalizar los libros que me hicieron decir “PAH” y “es duro”: La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Alexievich y La flor púrpura de Chimamanda Ngozi Adichie. Ya de Alexievich había leído Voces de Chernobil y son libros de entrevistas durísimos, de esos que te hacen parar de leer y reflexionar. La flor púrpura es mi primer libro de Chimamanda y no será el último, me encantó la sencillez con la que escribe la autora y a su vez te deja pensando por días, en estos días subo la reseña.   



Sin más que decirles, que este año me volví a proponer en goodreads leer 20 libros (¿se convertirá en un rito?), si leeré sólo eso o mucho más dependerá de lo que me depare el año, Por ahora mi meta es poder hacer la tesis de una buena vez (hay muuuchíiisiiiima “burrocracia” para lograr terminar la carrera), y si finalmente consigo un trabajo permanente poder acompasar con las lecturas y el anime que llena este blog.



¡Feliz año nuevo a todos los que se animan a leerme! Les agradezco mucho a todos aquellos que me apoyan, a los que leen las reseñas y se animan a comentar ¡no saben cómo me alegran! Y me incentivan a seguir con esto. Les deseo a todos un muy feliz año nuevo lleno de cosas positivas, éxitos y alegrías.

PD: nuevamente los invito a #UnAñoConJane ¡ya es 1º y comienza esta Lectura Conjunta!