jueves, 13 de agosto de 2020

El quinteto de Nagasaki - Novela recopilatoria


Autora: Aki Shimazaki 

Año: 2010

Género: Novela histórica

Páginas: 442

Sello editorial: Lumen (Penguin Random House)


Cuando uno ve un título japonés que implique trasladarnos a Japón, el lector puede a veces sentirse intimidado por una cultura diferente, por términos o lugares que puede no conocer, o, por el contrario, sentirse cual polilla volando hacia la luz. 

En “El quinteto de Nagasaki” nos encontraremos con cinco libros que se editaron en uno (en tan sólo 442 páginas), donde el hilo conductor serán los vínculos de sangre de los personajes (porque quizás decir “familia” sea algo bastante delicado). 

Al iniciar este libro nos encontraremos con un tiempo cercano a la actualidad: una mujer que se encuentra en sus últimos días de vida habla con su nieto de lo que fue el ataque a Japón con las bombas atómicas, y ella, como sobreviviente de la bomba de Nagasaki, cuenta su visión de la historia, una visión casi que de historiador analítico y no de una persona común. Tras su muerte, su hija será llamada para la lectura del testamento, descubriendo que tenía un medio tío del que nunca supo nada, y una carta, en la que su madre, Yukiko, le revelará su pasado y como mató a su padre. 


Desde allí viajaremos temporalmente a conocer a todos los involucrados en la historia de Yukiko. Al mejor estilo del cuento de “Rashomon” de Akutagawa, cada uno de los cinco libros representará una voz diferente, dándonos perspectivas que se complementan, y quizá se repitan en ciertos momentos, pero que nos permitirán comprender todos los ángulos de una misma historia.

Sobre la narrativa en sí es muy amena y sencilla, simplemente fluye con capítulos muy cortos y se siente por momentos ese estilo cuasi poético característico de los autores japoneses.

La historia que parece unir todo es la de Mariko, donde podemos ver la sumisión y su dolor, y con su relato observar una crítica a la cultura japonesa de la mujer sumisa, a las clases sociales y “raciales” propias de la época, y que, lamentablemente, también en cierta medida forman parte de la actualidad como una sociedad cerrada y tradicional que le ha costado abrir su mente y aceptar los cambios. Así mismo, pasará a mencionarnos algo que es difícil de ver en los autores japoneses ya que es para ellos un tema “vergonzoso”: el trato de los japoneses a los coreanos (que eran considerados como seres inferiores) en la época de la ocupación de Corea. Aquí la autora no se calla absolutamente nada y hace un gran mea culpa tocando cuestiones que normalmente no se hablan, como la pérdida de identidad de los coreanos, los maltratos y abusos que estos sufrían por los japoneses, y las persecuciones dentro de Japón a los mismos. 

Barrio coreano en Japón a mediados del siglo XX

Es un libro rico en documentarnos sobre aspectos históricos que quizás su autora, como una japonesa que se ha ido a vivir al extranjero, puede hacer tomando distancia de sus raíces, pero también logra atraparnos con los dilemas emocionales de los protagonistas. Ideal para los amantes de la novela histórica pero que se permitan leer acerca de la vida misma, con sus romanticismos y dramas familiares que nos mantendrán atrapados hasta el final.


PD: les comento que estoy sorteando este libro para Uruguay en mi Instagram




miércoles, 5 de agosto de 2020

Sed - Novela


Autores: Neal Shusterman y Jarrod Shusterman, 
Géneros: Ficción
Año: 2018
Páginas: 418
Formato leído: Kindle

Cuando pensé en leer este libro estaba buscando una novela distópica, quería incursionar en un futuro lamentablemente cercano en el cual uno se pregunta ¿qué sucedería si todos nos quedamos sin agua potable? Lamentablemente, ese “todos” pasó a ser “una región desértica de EEUU”, y esa novela distópica pasó a ser una ficción de algo que perfectamente podría suceder el día de mañana.

Esta novela la veremos a través de los ojos de dos adolescentes, Alyssa y Kelton, quienes serán nuestros principales narradores, y que a su vez representarán dos caras de los tipos de Estadounidenses que vemos por televisión: Alyssa es una adolescente de suburbio, típica familia nuclear a la que se les suma un tío quien perdió sus cultivos por la gran sequía que asola la región; Kelton por su parte proviene de una familia más compleja, con recursos y con una mentalidad que vemos en documentales: los supervivencialistas. Esta gente son los que siempre están alertas de qué pasaría si se corta el suministro de energía, la comida, el agua, tienen su propio arsenal de armas y medicina, además un bunker escondido para que nadie pueda ir y apropiarse de todo lo que tengan.


Ante la falta de agua al sur de California la población comienza a enloquecer, hacerse con la última gota de agua del supermercado, dirigirse a los suministros entregados por el gobierno y enfrentarse a grandes disturbios en el proceso. El uso de armas por la población será moneda corriente y la gente solidaria serán contados con los dedos de las manos.


Alyssa es una de esas personas, de las que quiere ayudar, pero cada intento suyo tendrá un grito de advertencia de nosotros los lectores porque claramente todo puede salir mal ante gente sedienta. En tanto que Kelton será la voz de la razón en todo esto, que como buen adolescente desea ayudar a la chica que le gusta, su vecina de toda la vida. 

Para serles sinceros, me esperaba una novela distópica y me sentí defraudada al comienzo de esta historia. Tener por protagonista a una ingenua adolescente me desistimuló mucho, lo que hizo que la mitad del libro sintiera que tuviera que remar para atravesar el relato, e incluso estuve a punto de abandonarlo. Pero de cierta manera sentía que esto quería dejar una lección, y me obligué a avanzar, hasta que ya no precisaba obligarme porque me sentía inmersa en la lectura y deseando saber cómo iba a salir Alyssa, Kelton y todos los chicos que se les unen del caos que pasa a vivir la sociedad. 

El libro si nos deja una lección, o varias: ¿Hasta qué punto “desperdiciamos el agua”? o “¿Vale “disfrutar” de ella mientras se puede?, además de sobre mantenernos hidratados y conocer los peligros de beber agua no potable. Pero también cuestionarnos como sociedad, qué tipo de personas queremos y podemos llegar a ser ante una situación extrema que se agrava día a día, hasta dónde se considera aceptable llegar en una crisis, donde la miseria humana se va dejando ver, el egoísmo prima, y “así tenga que asaltar al vecino con el que conviví toda la vida lo voy a hacer”. La idea es terrible, y la gente llega a extremos desagradables.

Considero que es una buena novela. El tema de la falta de agua potable es algo que afecta a muchos países y no le prestamos atención, no nos afecta directamente así que no podemos hacer algo al respecto, sin embargo, si nos sucediera ¿Qué haríamos? ¿Sabríamos ver las señales como la familia de Kelton o nos dejaríamos estar de manera despreocupada como la familia de Alyssa? ¿Intentaríamos ayudar a nuestros pares o los dejaríamos morir porque ellos harían exactamente lo mismo en nuestro lugar? ¿Qué seríamos capaces de hacer por sobrevivir?