Género: Ficción histórica, Biografía (ficticia)
Año: 2017
Páginas: 384
Sello editorial: Umbriel (Urano)
No sé cuántos de ustedes habrán tenido la oportunidad de leer "La tempestad" de Shakespeare, pero a quienes lo hicieron y salieron corriendo del autor les digo en mi humilde opinión, si bien fue su última obra, la que funcionó a modo de despedida, también fue una obra por encargue, y probablemente no fuera de las mejores.
Sin embargo, "La semilla de la bruja" me hizo volverme a replantearme la historia y quizás apreciar algunas cosas que no había tenido en la lectura de La Tempestad, ya que este libro de Margaret Atwood -también por encargue-, es un libro que juega con esa obra de Shakespeare, lo reimagina y lo imprime, no una sino dos veces, contándonos una obra de teatro que sirve de retelling dentro de una obra que cuenta la obra original.
¿Ahora si cuento con su atención?
Permítanme contarles de qué va La semilla de la bruja...
Félix es un importante director y actor de teatro, dirigiendo año tras año un festival de renombre. Este año decide que quiere dedicárselo a su pequeña hija de tres años que falleciera de una enfermedad: la pequeña Miranda era lo único que le quedaba de su matrimonio feliz, que también se vio ensombrecido por la muerte cuando su esposa falleció.
La manera de honrar a su hija fallecida que lleva el nombre de una protagonista de Shakespeare es justamente realizando esa obra, La tempestad. Pero nada sale como lo planea: tiene el cast, está juntando los elementos para recrear la obra, pero la directiva decide echarlo con la traición de quien fuera su representante, quien ahora se quedará con su puesto.
Humillado, sin poder honrar a su hija fallecida y superar su duelo, Felix se arrastra a la oscuridad, se autoexilia de las cámaras, de la atención del mundo del espectáculo, y bajo un seudónimo consigue trabajo en una correccional, donde comienza a dar clases de teatro, año a año representando una obra de Shakespeare… donde finalmente un día, decidirá representar La tempestad.
Creo que hasta ahora sigo haciendo análisis de este libro y comparándolo con el original, que leí hace muchos años, un libro que no me gustó, pero el jugo que le sacó Margaret en La semilla de la bruja es impresionante: traza numerosos paralelismos, se toma el atrevimiento de analizar la obra original por medio de los personajes y darnos sus impresiones, lo importante que realmente fue esta obra, aunque ella misma diga con sus personajes que quizás no sea la mejor, y toca temas relevantes, toca el dolor, la traición, la búsqueda de venganza, y ¿acaso no hay algún rayo de luz entre tanta pena?
Me hizo replantearme toda La tempestad, me hizo incluso apreciarla, me sorprendió enormemente, y realmente me encantó esta reimaginación de La tempestad. ¿Es requisito leer uno para entender el otro? Acá lo dejo bajo su propia percepción, este fue el libro que leímos en #UnañoconMargaret y algunas participantes decían que sí, que era necesario y otras que lo habían entendido sin haberlo leído. Yo creo que entenderse se entiende, ya que se va analizando la obra a medida que se la estudia para actuarla, sin embargo creo que el disfrute puede ser mayor habiendo leído la obra original. Sin dudas, este es un recomendado de la autora, que para haber sido una obra por encargo, se supo lucir (a diferencia de lo que se vio con Penélope y las doce criadas).
Advertencia: hay mucho Hate.
Hablemos de decepciones literarias: cuando a uno le llenan el ojo con una hermosa encuadernación, con un título atractivo, con una sugerente trama que parece ir de algo que realmente te atrae, pero cuando te adentras dentro de sus páginas eso solo es el inicio, y la trama decide rumbear para otro lado, doblar derrapando como en Tokyo Drift y terminamos en algo que está muy lejos de lo que nos trajo a esta obra en una primera instancia, uno se siente decepcionado.
El encuadernador se presenta como una historia en la cual nos encontramos con una realidad alterna, en una época que comienza a verse industrializada pero que todavía existen tecnologías antiguas en los campos... y muchas supersticiones en elementos que el común de la gente no termina de comprender.
Dentro de esos elementos que no se comprenden están los Encuadernadores, personas que toman tus recuerdos, una parte de tu vida y la plasman dentro de un libro. Los libros por tanto son elementos temidos, un tabú, algo que no se debe de tocar porque encierra a “alguien” y los Encuadernadores “son brujos”. Sin embargo, todas las personas que cargan con enormes penas o falta de dinero requieren a ellos, que a su vez, tiene distintas principios profesionales y morales.
En este contexto es que tenemos a Emmett Farmer, quien al comienzo de esta historia sabemos sufrió unas graves fiebres, que cada tanto aún lo atormentan y lo dejan muy débil. Él vive en el campo junto a su familia, y la única encuadernadora en la zona es una señora anciana que vive “en las marismas”, Seredith; ella lo solicita como su aprendiz, y él deberá aprender el oficio que le nace naturalmente, como el encuadernador nato que siempre fue y nunca lo supo.
En esta primera parte del libro se nos abrirán muchas puertas en la trama: tenemos el oficio del encuadernador y los misterios que lo encierran, en qué consiste, qué es lo que realmente toman de ti, qué pasaría si muchos libros fueran destruidos al mismo tiempo, por qué Seredith sufre de estrés post traumático y recuerda unas tales cruzadas que persiguieron a los encuadernadores como en una inquisición, y muchos otros comentarios que se hacen a la pasada y uno se queda pensando “seguro que más tarde la autora lo desarrolla”; uno se queda encandilado con el potencial de la historia pensando en todo lo que vendrá, en lo rico que puede llegar a ser esta trama donde el libro, un objeto que tanto amamos, es en este mundo un objeto temido, de venta ilegal, un tabú para muchos.
Lamentablemente la historia no se desarrolla por ese lado, sino que decide tomar un rumbo completamente diferente, al poco tiempo que nos introduce en la casa de Seredith y plantearnos todas estas preguntas, vamos notando que no tenemos respuestas, y que esas dudas pasan a ser aplastadas cuando la trama de un giro tan abrupto, que no sólo nos hace perder el ritmo, sino que comienza a volverse inconsistente, como si la autora al poco tiempo de plantear el setting no supiera a donde ir, o peor, rumbear para un lado de ventas, comercial, y qué vende hoy en día entre los jóvenes adultos: los tropes, friends to lovers o enemies to lovers; ¿y si lo hacemos LGTB+? Tenemos enemies to lovers con romance LTGB, la fórmula escogida.
El cambio en la historia es completamente brusco e inconsistente, cambia una y otra vez de ritmo y uno no termina de enganchar con la narración provocando que el lector se sienta desamparado e incómodo leyendo. A esto se le suman la cantidad de descripciones completamente inútiles para rellenar páginas junto con la repetición de elementos en el espacio (mencionar dos veces que está observando una taza no me aporta nada señora escritora), y si es un error de traducción sálvese quien pueda, solo lograron empeorar la narración. Y el final, por todos los dioses, ni siquiera supo terminar el libro, y acá les digo, uno de mis autores favoritos es Murakami, maestro de los finales abiertos, pero esto no tiene por donde agarrarse, es tan abrupto y mal logrado como toda la condenada trama de """El Encuadernador""".
Llegué a este libro con la promoción que le hizo la editorial. Leí como de costumbre reseñas de gente en la que confiaba antes de lanzarme; hice el esfuerzo de comprarlo para llevarme un chasco grande como una casa. No, no puedo recomendarlo, lo considero una ofensa para la comunidad LGBT que se quiera hacer dinero sólo porque hay gente que le gusta ver la representación de la comunidad en la literatura. No termino de entender a la gente que sí le gustó y lo calificó muy bien en goodreads, siendo que es un libro completamente incongruente y mal hecho. Que no los engañe la cara bonita de este libro como me engaño a mi, mi sugerencia, sigan de largo, no vale la pena.
Shinfuku N. A (2019) History of Mental Health Care in Japan: International Perspectives. Taiwan J Psychiatry;33:179-91: http://www.e-tjp.org/text.asp?2019/33/4/179/273864
Cementerio de animales quizás sea de los libros más populares y conocidos de Stephen King y no es para menos, porque es de esos libros que la pegan cuando salen y cuando lo lees unos 40 años después lo disfrutas de igual manera.
En esta novela se nos transporta nuevamente al Kingverse donde pasa de todo en Maine: el doctor Louis Creed se muda junto a su familia a Ludlow para trabajar en la clínica de la universidad cercana a la localidad. La casa queda frente a una peligrosa carretera donde pasan camiones continuamente, y Judd, su vecino de enfrente con el que rápidamente se genera una amistad entre ambas familias, le advierte del peligro, tanto por los niños de Louis como por la mascota de la familia, el gato Church. Además les muestra los alrededores, y que dentro de la finca a la que se mudaron se encuentra un camino en una zona boscosa, que lleva hacia el cementerio de animales del pueblo.
Lo que comienza como una curiosidad pasa a convertirse en un motivo de alarma, con una trama ágil: rápidamente van llegando distintas señales de advertencia, un poder misterioso y antiguo que acecha, y poco a poco Louis va sintiendo que ese poder va ganando fuerza dentro de él, para llevarlo a tomar algunas decisiones que quizás, desde la primera hasta la última, no sean las mejores…
Si bien es un libro popular y que tiene sus años, no se los quiero spoilear a quienes todavía no lo hayan leído. Este fue el primer libro que leí de King cuando era adolescente y ahora de adulta vuelvo a releer para Saldando Pendientes; obviamente el impacto no fue el mismo ya que recordaba los elementos relevantes de la historia, pero a rasgos generales no lo recordaba por completo y la narración me atrapó como si no lo hubiera leído nunca.
A diferencia de otros libros que leí de King, que normalmente comienzan MUY lento y van tomando forma adentrada la historia, este libro me atrapó desde el primer capítulo en ambas oportunidades, y obviamente lo recomiendo como puerta de entrada para el autor.
Hablando a rasgos generales sobre el tema central del libro, se nos habla una y otra vez del miedo a la muerte, el miedo a enfrentarse a ella sea uno mismo o viéndola en un ser querido. De esta manera, cada miembro de la familia Creed, partiendo desde Louis que al principio tiene una mirada racional, su esposa Rachel con la representación de un evento traumático, la pequeña Eileen y el miedo de que las mascotas mueren temprano, así como también su vecino Judd (quien tiene sus propias experiencias), nos darán las distintas caras que suelen encontrarse en la sociedad respecto a un tema que a muchos atemoriza, pero que también intriga, llevándonos a hacer una reflexión de cada mirada que nos presenta King.
Obviamente que el libro no resultará tan filosófico como parece que lo planteo aquí xD, sino que nos acompañará estos elementos con magia y seres míticos que se van presentando como incógnitas junto a esas interrogantes sobre la muerte rodeando el “Pet sematary”.
¿Conocían la historia de la niña japonesa Sadako Sasaki? ¿La historia de la niña que hizo mil grullas de papel para pedir por su vida?
Este libro escrito durante los ‘90 llega a nuestras manos unos 20 años después de su primera publicación, gracias a Penguin Random House que se animó a traducir esta historia para que llegue al mundo de habla hispana.
El libro nos cuenta la historia de Sadako Sasaki, quien cuando estalló la bomba nuclear en Hiroshima tenía solo 2 años, y vivía con su familia a menos de 2 kilómetros del epicentro de la bomba. Su casa voló en pedazos, como todo lo demás en esa furia de radiación, fuego y viento, pero su madre la encontró a ella y a su hijo mayor entre los escombros, aunque en la huída de encontrar refugio, no solo vivieron el horror de ver cadáveres, o gente pereciendo y desesperada por ayuda, sino también la lluvia radioactiva.
Aparentemente ellos quedaron intactos… por fuera, pero “la pika” (como le decían a la bomba), tuvo sus efectos a largo plazo: Sadako tenía 12 años cuando la diagnosticaron con leucemia. Hasta ese entonces era la chica estrella del club de atletismo, recientemente habían ganado una competencia de relevos, pero de un día para el otro comenzó a sentirse mal. La internaron un 18 de febrero y falleció el 25 de agosto de 1955, pero nunca dejó de luchar; en su lucha más representativa se encuentran las grullas de papel: siguiendo la leyenda popular de que si hacía 1000 grullas de papel, se cumpliría un deseo, ella las hizo con el propósito de curarse, e incluso hizo más de 1000, pero las grullas no surtieron efecto, la enfermedad fue lamentablemente más fuerte.
Es curioso el contexto en el que surge este libro, ya que si bien narra esta historia que ha sido contada ya en otros libros y que pasa de boca en boca, el autor Ishii Takayuki se vio movilizado por su propio hijo a investigar, ya que la historia narrada en clase le llevó a preguntarle a su padre por esa niña, y el padre decidió consultar bibliografía al respecto e incluso viajar a entrevistarse con los padres y hermanos de Sadako, quienes en los 90 aún vivían, para conocer los pormenores de la historia, cómo era esa niña que tanto querían los que construyeron una estatua a su imagen para recordarla.
No cae en el morbo, uno puede investigar más sobre el tema, tener más datos, ver fotografías y videos registrados de las consecuencias de la bomba, uno puede indagar más y sentirse horrorizado. Pero para ese entonces el libro ya plantó su semilla, el de la cara humana de la guerra, el de los civiles y los propios niños. El libro no lo menciona, pero recuerdo que las víctimas de la bomba eran discriminadas por el miedo a “un contagio”, y uno piensa, ¿no pasaron ya por demasiado como para agregar aún más? ¿Qué tanto precisamos para tener piedad y comprender al otro? En fin, es un libro para trabajar el mensaje de ayuda y comprensión al otro, y sin dudas el mensaje principal es de la búsqueda de paz. La historia de Sadako es memorable, pero solo fue una niña de tantas que fallecieron víctimas de la bomba nuclear, ni siquiera sabemos cuántas “Sadako” se perdieron porque no hay números exactos, y esa es una incertidumbre de la guerra, y de la bomba nuclear...
Si quieren conocer de primera mano la historia de un superviviente les recomiendo fuertemente este documental de Tsutomu Yamaguchi, que sobrevivió a la bomba de Hiroshima Y la bomba de Nagasaki (SI, las DOS), increíble testimonio.
Y les recomiendo unas películas de anime relacionadas: