Autor: Stephen King
Género: Terror Psicológico
Año: 1987
Páginas: 376
Sello editorial: Penguin Random House
Advertencia: hay mucho Hate.
Hablemos de decepciones literarias: cuando a uno le llenan el ojo con una hermosa encuadernación, con un título atractivo, con una sugerente trama que parece ir de algo que realmente te atrae, pero cuando te adentras dentro de sus páginas eso solo es el inicio, y la trama decide rumbear para otro lado, doblar derrapando como en Tokyo Drift y terminamos en algo que está muy lejos de lo que nos trajo a esta obra en una primera instancia, uno se siente decepcionado.
El encuadernador se presenta como una historia en la cual nos encontramos con una realidad alterna, en una época que comienza a verse industrializada pero que todavía existen tecnologías antiguas en los campos... y muchas supersticiones en elementos que el común de la gente no termina de comprender.
Dentro de esos elementos que no se comprenden están los Encuadernadores, personas que toman tus recuerdos, una parte de tu vida y la plasman dentro de un libro. Los libros por tanto son elementos temidos, un tabú, algo que no se debe de tocar porque encierra a “alguien” y los Encuadernadores “son brujos”. Sin embargo, todas las personas que cargan con enormes penas o falta de dinero requieren a ellos, que a su vez, tiene distintas principios profesionales y morales.
En este contexto es que tenemos a Emmett Farmer, quien al comienzo de esta historia sabemos sufrió unas graves fiebres, que cada tanto aún lo atormentan y lo dejan muy débil. Él vive en el campo junto a su familia, y la única encuadernadora en la zona es una señora anciana que vive “en las marismas”, Seredith; ella lo solicita como su aprendiz, y él deberá aprender el oficio que le nace naturalmente, como el encuadernador nato que siempre fue y nunca lo supo.
En esta primera parte del libro se nos abrirán muchas puertas en la trama: tenemos el oficio del encuadernador y los misterios que lo encierran, en qué consiste, qué es lo que realmente toman de ti, qué pasaría si muchos libros fueran destruidos al mismo tiempo, por qué Seredith sufre de estrés post traumático y recuerda unas tales cruzadas que persiguieron a los encuadernadores como en una inquisición, y muchos otros comentarios que se hacen a la pasada y uno se queda pensando “seguro que más tarde la autora lo desarrolla”; uno se queda encandilado con el potencial de la historia pensando en todo lo que vendrá, en lo rico que puede llegar a ser esta trama donde el libro, un objeto que tanto amamos, es en este mundo un objeto temido, de venta ilegal, un tabú para muchos.
Lamentablemente la historia no se desarrolla por ese lado, sino que decide tomar un rumbo completamente diferente, al poco tiempo que nos introduce en la casa de Seredith y plantearnos todas estas preguntas, vamos notando que no tenemos respuestas, y que esas dudas pasan a ser aplastadas cuando la trama de un giro tan abrupto, que no sólo nos hace perder el ritmo, sino que comienza a volverse inconsistente, como si la autora al poco tiempo de plantear el setting no supiera a donde ir, o peor, rumbear para un lado de ventas, comercial, y qué vende hoy en día entre los jóvenes adultos: los tropes, friends to lovers o enemies to lovers; ¿y si lo hacemos LGTB+? Tenemos enemies to lovers con romance LTGB, la fórmula escogida.
El cambio en la historia es completamente brusco e inconsistente, cambia una y otra vez de ritmo y uno no termina de enganchar con la narración provocando que el lector se sienta desamparado e incómodo leyendo. A esto se le suman la cantidad de descripciones completamente inútiles para rellenar páginas junto con la repetición de elementos en el espacio (mencionar dos veces que está observando una taza no me aporta nada señora escritora), y si es un error de traducción sálvese quien pueda, solo lograron empeorar la narración. Y el final, por todos los dioses, ni siquiera supo terminar el libro, y acá les digo, uno de mis autores favoritos es Murakami, maestro de los finales abiertos, pero esto no tiene por donde agarrarse, es tan abrupto y mal logrado como toda la condenada trama de """El Encuadernador""".
Llegué a este libro con la promoción que le hizo la editorial. Leí como de costumbre reseñas de gente en la que confiaba antes de lanzarme; hice el esfuerzo de comprarlo para llevarme un chasco grande como una casa. No, no puedo recomendarlo, lo considero una ofensa para la comunidad LGBT que se quiera hacer dinero sólo porque hay gente que le gusta ver la representación de la comunidad en la literatura. No termino de entender a la gente que sí le gustó y lo calificó muy bien en goodreads, siendo que es un libro completamente incongruente y mal hecho. Que no los engañe la cara bonita de este libro como me engaño a mi, mi sugerencia, sigan de largo, no vale la pena.
Shinfuku N. A (2019) History of Mental Health Care in Japan: International Perspectives. Taiwan J Psychiatry;33:179-91: http://www.e-tjp.org/text.asp?2019/33/4/179/273864
Cementerio de animales quizás sea de los libros más populares y conocidos de Stephen King y no es para menos, porque es de esos libros que la pegan cuando salen y cuando lo lees unos 40 años después lo disfrutas de igual manera.
En esta novela se nos transporta nuevamente al Kingverse donde pasa de todo en Maine: el doctor Louis Creed se muda junto a su familia a Ludlow para trabajar en la clínica de la universidad cercana a la localidad. La casa queda frente a una peligrosa carretera donde pasan camiones continuamente, y Judd, su vecino de enfrente con el que rápidamente se genera una amistad entre ambas familias, le advierte del peligro, tanto por los niños de Louis como por la mascota de la familia, el gato Church. Además les muestra los alrededores, y que dentro de la finca a la que se mudaron se encuentra un camino en una zona boscosa, que lleva hacia el cementerio de animales del pueblo.
Lo que comienza como una curiosidad pasa a convertirse en un motivo de alarma, con una trama ágil: rápidamente van llegando distintas señales de advertencia, un poder misterioso y antiguo que acecha, y poco a poco Louis va sintiendo que ese poder va ganando fuerza dentro de él, para llevarlo a tomar algunas decisiones que quizás, desde la primera hasta la última, no sean las mejores…
Si bien es un libro popular y que tiene sus años, no se los quiero spoilear a quienes todavía no lo hayan leído. Este fue el primer libro que leí de King cuando era adolescente y ahora de adulta vuelvo a releer para Saldando Pendientes; obviamente el impacto no fue el mismo ya que recordaba los elementos relevantes de la historia, pero a rasgos generales no lo recordaba por completo y la narración me atrapó como si no lo hubiera leído nunca.
A diferencia de otros libros que leí de King, que normalmente comienzan MUY lento y van tomando forma adentrada la historia, este libro me atrapó desde el primer capítulo en ambas oportunidades, y obviamente lo recomiendo como puerta de entrada para el autor.
Hablando a rasgos generales sobre el tema central del libro, se nos habla una y otra vez del miedo a la muerte, el miedo a enfrentarse a ella sea uno mismo o viéndola en un ser querido. De esta manera, cada miembro de la familia Creed, partiendo desde Louis que al principio tiene una mirada racional, su esposa Rachel con la representación de un evento traumático, la pequeña Eileen y el miedo de que las mascotas mueren temprano, así como también su vecino Judd (quien tiene sus propias experiencias), nos darán las distintas caras que suelen encontrarse en la sociedad respecto a un tema que a muchos atemoriza, pero que también intriga, llevándonos a hacer una reflexión de cada mirada que nos presenta King.
Obviamente que el libro no resultará tan filosófico como parece que lo planteo aquí xD, sino que nos acompañará estos elementos con magia y seres míticos que se van presentando como incógnitas junto a esas interrogantes sobre la muerte rodeando el “Pet sematary”.
¿Conocían la historia de la niña japonesa Sadako Sasaki? ¿La historia de la niña que hizo mil grullas de papel para pedir por su vida?
Este libro escrito durante los ‘90 llega a nuestras manos unos 20 años después de su primera publicación, gracias a Penguin Random House que se animó a traducir esta historia para que llegue al mundo de habla hispana.
El libro nos cuenta la historia de Sadako Sasaki, quien cuando estalló la bomba nuclear en Hiroshima tenía solo 2 años, y vivía con su familia a menos de 2 kilómetros del epicentro de la bomba. Su casa voló en pedazos, como todo lo demás en esa furia de radiación, fuego y viento, pero su madre la encontró a ella y a su hijo mayor entre los escombros, aunque en la huída de encontrar refugio, no solo vivieron el horror de ver cadáveres, o gente pereciendo y desesperada por ayuda, sino también la lluvia radioactiva.
Aparentemente ellos quedaron intactos… por fuera, pero “la pika” (como le decían a la bomba), tuvo sus efectos a largo plazo: Sadako tenía 12 años cuando la diagnosticaron con leucemia. Hasta ese entonces era la chica estrella del club de atletismo, recientemente habían ganado una competencia de relevos, pero de un día para el otro comenzó a sentirse mal. La internaron un 18 de febrero y falleció el 25 de agosto de 1955, pero nunca dejó de luchar; en su lucha más representativa se encuentran las grullas de papel: siguiendo la leyenda popular de que si hacía 1000 grullas de papel, se cumpliría un deseo, ella las hizo con el propósito de curarse, e incluso hizo más de 1000, pero las grullas no surtieron efecto, la enfermedad fue lamentablemente más fuerte.
Es curioso el contexto en el que surge este libro, ya que si bien narra esta historia que ha sido contada ya en otros libros y que pasa de boca en boca, el autor Ishii Takayuki se vio movilizado por su propio hijo a investigar, ya que la historia narrada en clase le llevó a preguntarle a su padre por esa niña, y el padre decidió consultar bibliografía al respecto e incluso viajar a entrevistarse con los padres y hermanos de Sadako, quienes en los 90 aún vivían, para conocer los pormenores de la historia, cómo era esa niña que tanto querían los que construyeron una estatua a su imagen para recordarla.
No cae en el morbo, uno puede investigar más sobre el tema, tener más datos, ver fotografías y videos registrados de las consecuencias de la bomba, uno puede indagar más y sentirse horrorizado. Pero para ese entonces el libro ya plantó su semilla, el de la cara humana de la guerra, el de los civiles y los propios niños. El libro no lo menciona, pero recuerdo que las víctimas de la bomba eran discriminadas por el miedo a “un contagio”, y uno piensa, ¿no pasaron ya por demasiado como para agregar aún más? ¿Qué tanto precisamos para tener piedad y comprender al otro? En fin, es un libro para trabajar el mensaje de ayuda y comprensión al otro, y sin dudas el mensaje principal es de la búsqueda de paz. La historia de Sadako es memorable, pero solo fue una niña de tantas que fallecieron víctimas de la bomba nuclear, ni siquiera sabemos cuántas “Sadako” se perdieron porque no hay números exactos, y esa es una incertidumbre de la guerra, y de la bomba nuclear...
Si quieren conocer de primera mano la historia de un superviviente les recomiendo fuertemente este documental de Tsutomu Yamaguchi, que sobrevivió a la bomba de Hiroshima Y la bomba de Nagasaki (SI, las DOS), increíble testimonio.
Y les recomiendo unas películas de anime relacionadas:
Con esta lectura de Saldando Pendientes llegamos al tercer libro publicado por Stephen King, y uno de los más memorables tras la adaptación a la pantalla de Kubrick, un personaje muy terrible del cine que Stephen King terminó detestando. Y probablemente muchos de ustedes conozcan más la adaptación que el libro, aunque la historia sea semejante no es la misma y, en mi opinión, EL LIBRO nuevamente le gana a la película.
Jack Torrance es un profesor que ve su vida arruinada tras irse a las manos con un estudiante que le pinchó las ruedas del auto. Sin empleo y con una familia que alimentar, un amigo mueve sus contactos para darle trabajo como conserje del Overlook, un hotel que cierra en invierno dado que las tormentas de nieve lo vuelven inaccesible, aunque alguien tiene que quedarse a cuidarlo. Y de eso se encargará Jack, llevando consigo a su esposa Wendy y a su hijito de 5 años, Danny.
Esta es una historia de personajes, una historia terrorífica de personajes muy rotos: Jack es un hombre que trae una carga muy grande, ya que desde niño vivió en medio de un ambiente de violencia, con un padre golpeador; de adulto Jack se dio al alcohol, teniendo rachas de “mal genio” como él le llama a los episodios de violencia en los que no se consigue controlar. Wendy es una mujer muy dada a su hijo, a pesar de traer una gran aflicción por haber tenido a una madre dominante, sumamente tóxica, y un padre ausente del que no sabemos qué le pasó.
El Overlook, por su parte, es otro personaje muy presente, que irá atormentando psicológicamente a sus habitantes, entre ellos a Danny, un niño amoroso que es muy querido por sus padres, y él los quiere a ellos, aunque no es el típico niño de 5 años: es sumamente inteligente y despierto, con poderes de premonición y de telepatía, es un niño que “resplandece”.
La turbiedad del hotel nos engulle, y así como Jack que se ve obsesionado con conocer la historia del hotel, como una polilla atraída a la luz, vamos queriendo saber más de ese lugar, mientras que Wendy y Danny comienzan a tener las peores pesadillas vivientes en este sitio, y contrario a Jack, desean irse. Las descripciones son tan gráficas que es como estar viendo una película, poniéndonos en tensión constantemente sobre qué puede pasar a continuación, y no pudiendo dejar de ver cómo poco a poco la historia va yéndose al demonio. Es un libro que no tiene desperdicio, realmente si gustan del terror psicológico se los recomiendo.
PD: olvídense de la película de Kubrik, como nos contó Gio durante la reunión, la adaptación deja a Wendy como una tonta, de hecho Kubrick atormentó psicológicamente a la actriz durante la filmación frente y detrás de cámaras, incluso no era avisada de escenas sumamente violentas pareciendo de un terror real. Por otro lado, se tomó sus libertades artísticas para realizar cambios en la trama.
PD2: ¡Les dejo la foto de la última reunión de saldando pendientes! muchas gracias por acompañarnos en este pequeño y adorable club que estamos formando junto a ustedes.
“es una técnica pictórica que intenta engañar a la vista jugando con el entorno arquitectónico (real o simulado), la perspectiva, el sombreado y otros efectos ópticos de fingimiento, consiguiendo una «realidad intensificada» o «sustitución de la realidad»”