Autora: Margaret Atwood
Año: 1985
Páginas: 475
Sin previa explicación, nos
encontramos de un momento a otro leyendo una narración que se hace en primera persona y en presente de una Criada. Ella se presenta y se nos va explicando, en medio de su
rutina del día a día, en qué consiste ser
una Criada, cómo llegó a convertirse
en una y qué pasó con Estados Unidos
que ahora se llama Gilead.
¿Y qué es una Criada? Una Criada es una mujer biológicamente apta
para tener hijos saludables; su función es esa, ser un contenedor. Ella es
propiedad de un Comandante, del Estado, y su función es tener un hijo bajo los rituales
mandados por una nueva religión (que se asemeja a una secta) del nuevo gobierno
dictatorial.
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Las mujeres han pasado a ser esclavas
clasificadas en colores y uniformes, seres sin derechos ni identidad, sean como
“Criadas” o “Marthas” (las mujeres mayores que hacen las tareas de la casa); también
existen las “Esposas” y las “Tías”: las Esposas de los comandantes
que mandan dentro de sus hogares, y las Tías que entrenan a las Criadas y
llevan el control bajo la nueva Fe. Y bueno, quien no entra en estos puestos…
se presume que tendrán un destino horrible moviendo desechos tóxicos.
Existe mucho resentimiento,
resentimiento de un pasado donde parece que todo se fue al diablo y recae
la culpa en las mujeres (porque a alguien hay que culpar) y el propio
resentimiento de las Esposas hacia las Criadas, ya que las viejas mujeres no
pueden concebir, y dependen de las Criadas para tener un hijo propio, en un
mundo donde concebir un hijo sano parece una tarea casi que imposible.
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Bajo una nueva realidad parece que se ha retrocedido en el tiempo, se vive bajo el sometimiento
religioso y de poder militar, doctrinas que nadie se atreve a desafiar porque
las consecuencias derivan en una muerte segura. La libertad entonces se vuelve un deseo inalcanzable.
“Un retorno a los
valores tradicionales. No consumir, no desear. Si no consumo, ¿por qué si
deseo?” Capítulo 2.
Seguramente esto los remonte a “1984”; a mí me sucedió eso, lo sentía
igual de pesado y no podía dejar de pensar en lo similares que eran, hasta que
me di cuenta del quiebre que hace la
narradora con la situación: ella normaliza toda la situación y busca la
burla, el comentario mordaz, y juega con su estatus de Criada frente a
otros hombres que no la pueden tocar al tratarse de un objeto casi sagrado bajo
este nuevo gobierno. Su ironía nos salva
en la introducción y nos conduce a continuar la lectura, a que sea más
llevadera incluso cuando lo que está narrando es desgarrador o indignante; sino
creo que la lectura sería imposible y mucho más dura.
“Pronto descubro que
en realidad no me avergüenzo. Disfruto con el poder” Capítulo 4
Sobre el final es abierto, para
que uno tenga sus propias teorías. Posteriormente encontraremos dos capítulos extras, ubicados 100 y
pico de años en el futuro en los que se hará un análisis de El Cuento de la Criada, dándole un
contexto y deducciones que nosotros
podemos hacer perfectamente. Esto me generó sentimientos encontrados porque
sentí que quien comentaba hacia comentarios algo machistas que contrastaban con la crítica del libro (que más que
futuristas se sienten retrogradas, y me pregunto si la sensación que dejaron
fueron a propósito), y además que me gusta descubrir por mi cuenta partes “ocultas de la historia” y no que me las
sirvan en bandeja; aunque se hacen algunas suposiciones que no fueron vislumbradas
anteriormente, esa es la única novedad que se nos otorga en esos capítulos
“extras”.
“Si esto es un cuento
que yo estoy contando, entonces puedo decidir el final. Habrá un final para
este cuento, y luego vendrá la vida real. Puedo decidir dónde dejarlo. Esto no
es un cuento que estoy contando.” Capítulo 7
Me parece que es una obra
realmente necesaria, por su crítica feminista, desafiando nuestra capacidad de
análisis, y que para los amantes de las distopías les va a sorprender dándoles
una realidad que si bien fue escrita en los 80, perfectamente podría ser
situada en otras décadas, incluso en la actual; así de fresca se siente la
narración. Un muy recomendado, un libro obligatorio para leer en algún momento
de nuestras vidas, para reflexionar sobre la posición de la mujer tanto en el
pasado como en la actualidad.
“Las noticias de los
periódicos nos parecían sueños, pesadillas soñadas por otros. Qué horrible,
decíamos, y lo era, pero era horrible sin ser verosímil. Eran demasiado
melodramáticas, tenían una dimensión que no era la dimensión de nuestras vidas.
Éramos las personas que no salían en los periódicos. Vivíamos en los espacios
en blanco, en los márgenes de cada número. Esto nos daba más libertad. Vivíamos
entre las líneas de las noticias.” Capítulo 10