lunes, 12 de diciembre de 2016

La Noche de la Usina – Libro


Este libro de Eduardo Sacheri es de este año, y fue premiado por ALFAGUARA como la novela del 2016. Para que conozcan mejor al autor, Sacheri es argentino, licenciado y profesor de historia, su obra más conocida probablemente sea “La pregunta de sus ojos”, ya que fue adaptada a una película bajo el nombre de “El secreto de sus ojos”, que ganó el premio Oscar a “mejor película extranjera” en el año 2010.

En este thriller tras un breve prólogo, se nos transporta a las fiestas, pero del año 2000, en un pueblito rural ficticio llamado O’Connor, de la provincia de Buenos Aires, en Argentina.

Ya con el prólogo se nos mencionaba que el pueblito contaba con unos escasos 1000 habitantes y se nos adelantaría lo que se llamaría más tarde a “La noche de la Usina”. Con el segundo capítulo se nos presentan tres personajes: Perlassi, ex jugador profesional de futbol que ahora es dueño de la única estación de servicio del pueblo; su mujer, una afable ama de casa que ayuda con la estación, Silvia; y Fontana, el amigo anarquista y defensor de Alfonsín como alguien con quien tuvo tiempos mejores, y ahora es dueño de la gomería.

Perlassi, le presenta una idea a su amigo, no sin cierto temor de la locura que está imaginando, le plantea comprar “La Metódica”; lo que fuera una antigua pollería que se fundió, pero de la que quedan sus gigantes silos, los cuales pueden ser reusados para guardar semillas, creando una cooperativa de los vecinos de la zona, y con esto afrontar la crisis económica que viven.

En el resto del año comenzarán a entrevistarse con varios vecinos de la zona, algunos con menos capital que otros, pero juntan una interesante suma de dinero para comprar los silos. El resto del dinero deberán ponerlo con un préstamo bancario. Perlassi teme a la idea, pero el gerente del banco lo incentiva, por lo que decide acceder a sacar la plata reunida de la bóveda y ponerla en una cuenta corriente, para luego poder solicitar un préstamo.

Un préstamo que no se llega a pedir, ya que la plata se pierde en una jugada del gerente, quien se venía venir el caos que se aproximaría en diciembre del 2001, cuando se decretara el corralito bancario, y la crisis argentina tocara el peor fondo que podamos recordar en la actualidad.

La narración es algo que me llamó bastante la atención, por un lado, como se relata desde el futuro mezclando con el presente que viven los personajes por aquellos años, ya sabiendo el relator lo que pasará más adelante y dándonos pistas de ello. Por otro lado me despertó una gran simpatía el relato en sí, me hizo reír demasiado con el tono coloquial en el que está escrito los diálogos de los vecinos, sin faltar un lenguaje soez que da el tono de barrio que nos hace pensar en unos sujetos cualquiera, trayéndolo a la realidad, creándonos una mayor simpatía por los personajes que perfectamente podrían ser nuestros vecinos o familiares. No faltará el clásico “boludo” argentino entre otros insultos rio platenses que nos hará sentirlo “más de acá” cómo con expresiones de “la mar en coche”, escapando de los relatos neutros a los que estamos acostumbrados. 

La velocidad del libro es muy buena, sabe transmitir los momentos en los que viven sus protagonistas, el vértigo y la angustia del comienzo, sintiendo lentitud y desesperanza en momentos críticos de sus protagonistas más por la mitad, para tirarnos en medio de una delirante película de acción y de espionaje para el desenlace.

Los personajes son espectaculares, desde los viejos que no pueden ni con las patas, los que se ofuscan y los que traen el humor ácido e irreverente, los avispados y los “boludos”, los hijos peleando entre los intereses de sus padres, el comerciante "cagador", y el que peca de bueno.  Hay de todo como en la viña del señor.

Debo decirlo, fue un libro que me divirtió de principio a fin, quizás por la mitad, por los hechos que pasan sentí que se puso oscura la cosa, pero fue una novela que me hizo reír, exclamar en voz alta, sentirlo propio y generar una confianza entre el texto y mi persona que casi que me sentía confidente a la que le estaban contando en secreto el relato. Me sorprendió, me gustó enormemente, me resultó una lectura amigable y considero que es fácilmente disfrutable para todo río platense que comprenda su contexto y se deje llevar por este hilarante plan de unos viejos para recuperar su plata.

Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar. Por más información de este título visita “Me gusta leer”.