martes, 24 de enero de 2017

Soy un Gato - Libro


Natsume Souseki es uno de los escritores más renombrados de la literatura japonesa, al punto de ser “Kokoro” (publicado en 1914, una de sus últimas obras antes de morir) material de lectura en las aulas de estudio en secundaria, o mismo figurar su rostro en los billetes de 1000 yenes.


“Soy un Gato” fue su primera obra y se publicó originalmente en una revista literaria llamada “Hototogisu” entre los años 1905 y 1906, culminando en voluminoso tomo de 656 páginas (en la edición en español).

En su relato se nos transporta a la era Meiji, en los mismos años en los que Natsume escribió los cuentos que se compilarían en este libro; fue una de época de grandes cambios en donde la modernización se iba instalando mediante la occidentalización en un Japón tradicional y acostumbrado a cerrarse a los extranjeros como la isla que es.

El narrador de esta historia es un pequeño gato, quien nace en dicha época y es hurtado del lado de su madre por un humano salvaje para intentar matarlo, pero el pequeño sobrevive a pesar de ser abandonado a su suerte en un descampado, y bajo el frío del invierno busca refugio llegando a una casa donde tras la insistencia es adoptado por el “maestro”.


El maestro Kushami, si bien adopta al pequeño, es un tipejo huraño, que no le gusta sociabilizar, pero que aun así tiene un grupo pintoresco de amistades, y a pesar de su mal genio, convive con sus visitas y su joven familia. Y el maestro, que es llamado así por ser docente de secundaria, muy a lo contrario de lo que se pudiera pensar no es un “viejo” sino que anda pasando los 30.

El gato, que no recibe ningún nombre, comenzará comportándose como un gato, presentándonos a sus vecinos gatunos lo cual servirá de introducción para conocer el vecindario, pero lo que en realidad le interesará es el núcleo familiar y social de su maestro.

Por ello escribe la “monografía” sobre los humanos que consistirá en casi toda la obra, donde comienza comparando su raza con la humana, para luego centrarse en las extrañeces de sus costumbres, divertirse con las trifulcas entre vecinos, y las peripecias que vive Kushami  con sus amistades.

Es aquí cuando en el relato la personalidad gatuna comienza a perderse más allá de un mero observador participante, y comienza a cobrar una humanidad crítica, ya que pareciera que el gato transforma su personalidad y pasa a ser el propio escritor. Esto se debe a que el gato no es un felino cualquiera, es un gato ilustrado que sabe leer, de hecho reconoce numerosos libros clásicos y más actuales; sabe de historia, tanto japonesa, como en general asiática o inclusive europea. Y llega al punto de convertirse en ciertos momentos en un narrador omnisciente que sabe lo que su propio amo está pensando. Además de no perder la oportunidad de poner como amistades del maestro a amistades que en realidad eran de Natsume, e incluso nombrarse a sí mismo como un mal escritor.   


Pero todo esto no quiere decir que el libro sea malo, todo lo contrario; el libro brilla con reflexiones excepcionales, con críticas a una realidad humana que se repite en malas costumbres hasta 100 años después de publicada la obra, además que parecen predecir los años en los que ahora vivimos; la sátira destila momentos sumamente graciosos que nos llevan a la risa, nos mantiene atrapados en los diálogos que estamos escuchando “de primera mano” como si fuéramos el propio gato en el regazo del maestro, y este nos va dando una visión paródica de este pequeño universo vecinal.


Si tiene algunos momentos donde la reflexión se va de mambo y se torna un relato pesado, ya que a Natsume le encanta irse por las ramas y termina hablando de bueyes perdidos. En más de una ocasión comienza en medio de un dialogo, para luego comparar con algo que ocurrió en la Grecia antigua, para finalmente realizar una reflexión filosófica de gran extensión y recién después retornar a lo que importa. Esto se agudiza por la mitad del libro, donde hay unos tres capítulos seguidos que resultan tediosos, pero por suerte retorna la parodia con su humor de situaciones disparatadas y vuelve a remontar el relato a un nivel disfrutable.


Por fortuna la edición de la editorial española Impedimenta es sobresaliente, nos tira continuamente datos a pie de página para poder reconocer todas las referencias que hace Natsume en medio de una especie de bombardeo de información, incluso sobre datos puntuales que sirven de contexto para el relato. Es como tener una Wikipedia a pie de página lo cual resulta de gran ayuda, por no decir la belleza de tapas y sobrecubierta  de papel semi corrugado del propio libro.



Sin dudas es un libro que recomendaría para quienes quieran interiorizarse en la literatura clásica japonesa, pero les advierto que se merece que se le dedique un buen tiempo de lectura porque aunque sea un relato ágil, por el deleite de como escribe el autor, puede tener sus altibajos. Sí me doy cuenta de que no es un libro para todo el mundo, sólo se lo recomendaría para quien esté empapado en lo que es la cultura japonesa, su humor y costumbres de antaño y actuales, ya que si no es el caso difícilmente pueda captar el relato satírico que tiene en sus manos, ni podrá apreciar el estilo, pudiéndole resultar un relato aburrido e incomprensible (claro que esto no es absoluto y pueden haber sus excepciones). Así que si gustas de la literatura japonesa, este clásico es un debe.