Autora: Charlotte Brontë
Géneros: Clásico, Ficción Histórica, Romance
Año: 1849
Formato leído: Kindle
Continuando con la Lectura conjunta #UnañoconlasBrontë, tocó el turno de regresar con Charlotte y su segunda obra publicada.
Al comenzar este libro notamos cómo la autora quiso realizar una obra bastante diferente de lo que fue Jane Eyre, enfrascandose en la historia de su región en el principio del 1800, una época revolucionaria y compleja en Inglaterra y toda Europa. En Inglaterra, nos encontramos en medio de la revolución industrial y movimientos obreros que demandan mejores salarios y destruyen las máquinas que compran los industriales. En tanto que en Europa se encuentran las guerras Napoleónicas que no permiten que Inglaterra consiga comerciar su producción textil.
Esta larga introducción, que nos llevará una buena cantidad de capítulos y puede desanimar a un lector de la actualidad, sirve para introducirnos al industrial Robert Moore quien ve su nueva maquinaria perdida y comienza una cruzada para detener los obreros malechores que lo quieren llevar a la ruina. Robert se encuentra acompañado de Helstone el párroco de Yorkshire, y sus aprendices, hombres de armas tomar. En medio de estas revueltas es que conocemos a nuestro personaje principal, la dulce Caroline (personaje supuestamente inspirado en la hermana de la autora: Anne), quien desea ayudar a su primo Robert recomendando vías pacíficas para solucionar el conflicto, pero que son desacreditadas por los hombres.
Caroline es una chica huérfana, criada por su severo tío Helstone que raya lo misogino diciendo que las mujeres deben parecer prácticamente tontas, y que solo sirven para cocinar y coser. Es una muchacha que ve su vida en una especie de espiral que la va llevando a la perdición, hasta que al final de un tercio del libro aparece Shirley.
Cabe aclarar algo: “Shirley” hasta ese momento era nombre de hombre, así que fue un cambio muy grande que una mujer pasara a llamarse “Shirley” en la época, tanto que tras la publicación de esta obra se empezó a asociar ese nombre con mujeres.
La fuerte Shirley (supuestamente inspirada en Emily Brontë) es la única heredera de una familia poderosa y es la única mujer que se respeta como si fuera un caballero ante los demás hombres, cuya opinión y acciones son relevantes para la comarca.
En un principio me temí que Shirley pasara a ser una especie de rival amoroso frente a Caroline, pero la autora decidió algo mucho más sano e inteligente: convertirla en una gran amiga, y que Shirley, consiguiera cambiar todo el rumbo de esta historia.
Como decía al comienzo, no es un libro de fácil lectura, para gran parte del libro yo me ayudé con un audiolibro con los capítulos largos o en los que sentía que no avanzaba (más que nada al inicio) dado que sino no sé si hubiera terminado este libro, y probablemente lo hubiese abandonado perdiéndome de una gran historia.
La historia nos es relatada por la voz de Charlotte, llevándonos a interpelarnos en más de una ocasión, lo cual es maravilloso pensando en que en la época quien leía esos libros pudieran ser hombres, y que la misma autora nos habla una y otra vez de todo lo que pueden hacer las mujeres, que son desmerecidas y recluidas en el hogar.
“Si se les preguntara (a sus padres), contestarían que coser y cocinar. Esperan que sus hijas se limiten a eso toda su vida, y que lo hagan contentas y sin quejarse, como si no tuvieran en sí el germen del talento para hacer otras cosas: doctrina esta tan razonable como si dijéramos que los padres no tienen más talento que el de comer lo que cocinan sus hijas o el de llevar lo que ellas cosen. ¿Podrían los hombres vivir de esta manera? ¿No les parecería realmente aburrido?”
“Deseáis sentiros orgullosos de vuestras hijas y no abochornaros; así pues, buscadles una ocupación que las aleje del coqueteo, de las intrigas y de los chismorreos maliciosos. Si dejaís que los cerebros de vuestras hijas sigan estando constreñidos, encadenados, ellas seguirán siendo una plaga y un estorbo, a veces incluso una deshonra para vosotros; dadles cultura, dadles un campo de acción y trabajo, y serán vuestras más alegres compañeras en la salud, vuestras más cariñosas enfermeras en la enfermedad y vuestro más fiel apoyo en la vejez.”
Esos párrafos son maravillosos si me preguntan…
La historia en sí está bastante influenciada por la propia Charlotte: ella no sólo nos quiere mostrar esto, que las mujeres pueden ser pares de los hombres y grandes compañeras si se los permite, sino también, que mientras escribía esta novela ella vivenció el fallecimiento de su hermano Branwell, Emily, y por último Anne, lo que pudo haber impactado en los cambios que se sienten en la historia, de una narración pesada por su historia se nos va pasando a una historia de revelación femenina, amistad, y romance (a pesar de que este último tópico parecía que no quería ser abordado al principio de la narración).
Si bien dije que no es un libro fácil de leer, que se siente pesado más que nada hasta que aparece Shirley, NO quiero decir ni de cerca que es un libro “aburrido” porque es un libro que me hizo reír, exclamar en voz alta, e incluso a su manera me mantuvo atrapada. Esta lectura fue un desafío, y animo a todos aquellos que quieran intentarlo que no lo dejen pasar porque realmente vale la pena si quieren conocer un poco más de la época y de estas hermanas que no solo escribieron "Jane Eyre", "Agnes Gray" o "Cumbres Borrascosas".
Edit: casi me olvido, les comparto la fotito de una última reunión de #unañoconlasBrontë donde discutimos este libro.











































