jueves, 26 de mayo de 2016

Ayako – 2 tomos


Publicado entre el 10 de Enero de 1972 al 9 de Junio de 1973, el llamado “Maestro del manga” Ozamu Tezuka, creo esta historia que hoy, 44 años más tarde, llega a mis manos.

La historia nos transporta a un final de la Segunda Guerra Mundial, Jiro Tengue fue uno de los tantos prisioneros de guerra que ahora retornan al país, proveniente de la guerra en Manchuria (China), finalmente retorna a su acaudalada familia que vive en la campiña.


Al llegar se encuentra que no es bien recibido, como él ya se esperaba: tanto su padre como hermano mayor, Ichiro, quienes con un carácter terrible y una gran avaricia, se encuentran en medio de una disputa por la herencia. Además se topa con una inesperada noticia, tiene una pequeña hermana, producto de su anciano padre y su joven cuñada, la esposa de Ichiro. El nombre de la pequeña es Ayako, inocente y la luz de los ojos de su padre, no contiene malicia ninguna proveniente de la complicada familia, aunque Ichiro la trate como una muñeca que puede desechar en cualquier momento.


Jiro, en medio de todo esto, tampoco pasa por un simple soldado retornado, ya que su libertad fue a cambio de un arreglo de espionaje para el gobierno estadounidense que se encuentra ocupando la isla. Y los “encargos” que le harán no serán más que de mero mandadero, sin embargo lo harán aproximarse a una realidad política que se encuentra en un hervidero de cambios y luchas.



Y este es uno de los puntos más ricos y fuertes de todo el manga, ya que el contexto que presenta Tezuka ha sido de los más interesantes que he podido leer. En la trama no sólo se nos introducirá en los dilemas familiares de Jiro, sino que comenzará a plantear una lucha política entre el gobierno de ocupación, el gobierno japonés que se está recuperando, y los del partido de izquierda vistos como “los rojos” rebeldes. Además de los diversos acontecimientos que se darán a nivel mundial, ya que el transcurso del tiempo dará lugar a un desarrollo importante en la trama y los personajes.



Sobre el desarrollo de personajes veremos cómo se irán ahogando en su propia avaricia, ya sea por el dinero, el poder, el honor, todos los personajes irán mostrando sus peores facetas. La familia Tengue, nuestros protagonistas, se mostrarán como escorias humanas, pero a pesar de ser tan detestables extrañamente no llegué a odiarlos, sino que terminé observando cómo se hundían en sus propios deseos y anhelos con cierta distancia. El autor no nos permite aproximarnos, ya sea para detestarlos o empatizar con ellos ni en los peores momentos. Por otro lado el crecimiento de Ayako, uno de los personajes en los que más notaremos el paso del tiempo será notable: si bien veremos envejecer a variados personajes, Ayako madurará en su cuerpo físico, pero mantendrá la inocencia original, a pesar de las aberraciones de su familia.


Por el lado del arte notaremos la calidad del dibujo de Tezuka, jugará por momentos con los cuadros con habilidad; de hecho me llamó poderosamente la atención una de las escenas que se reproducen en cierta cantidad de viñetas sobre el final, todas eran dentro de una misma habitación, los personajes se movían, sucedían distintas cosas, pero el cuadro siempre era el mismo. Por otro lado, siendo un seinen de este autor podrán esperar escenas sexuales, manejadas con calidad y por momentos con metáforas, como sabe hacer Tezuka.


Personalmente fue un manga que disfruté mucho, en sus 700 páginas nunca me sentí aburrida, sino que siempre se mantuvo en un alto nivel hasta el final. Ya fuera por los personajes, los conflictos, el propio contexto, era como que el autor no quería perder detalle e iba juntando todo para cerrar en un gran final. No puedo más que recomendar esta obra, ya sea porque les interese leer algo de Tezuka, busquen algo maduro y bien trabajado que los llene, o simplemente quieran un buen seinen para pasar el rato.


Editorial "Otaku Manga"