Autora: Patricia Kolesnicov
Año: 2017
Páginas: 256
Sello editorial: Zona Libre (Norma)
Género: Romántico, juvenil, LGBT
Martina es una chica argentina que vive con normalidad y su vida estructurada, hasta que un día llega Aldana, una chica proveniente de España, hija de padres argentinos que se fueron en la crisis económica del 2002, y que con la crisis española retornaron a la Argentina. Martina decide integrar a Aldana en su grupo de amigas, quienes la reciben felizmente, pero Aldana pasa todo el día pendiente del celular, con su cabeza en España, donde dejó a sus amigas y a su novio Elias. Así que Martina decide ayudarla a juntar dinero para que pueda ir a visitar a su novio vendiendo comida y realizando maquillajes artísticos.
A Martina la sola presencia de Aldana hace que se le mueva el piso, que se replantee un montón de cosas en su vida, desde su estructuralidad, hasta sentir celos por todo lo que Aldana hace y deja de hacer; en medio de eso se va replanteando actitudes pasadas y se da cuenta de que esta chica que vino de España le parece linda, muy linda, y que quiere estar con ella siempre.
Tenía mucha curiosidad por este libro, desde esa portada muy atractiva, un romance que sale de la norma y que nos habla de una relación entre chicas muy jóvenes que quizás descubrieran por primera vez que les gustaban las chicas y que salir con chicos fuera mantener apariencias y “lo que hay que hacer”. Si, me encontré con eso, pero no solo con eso, y creo que ahí viene esa sensación que me dejó al final de un “me gustó y no me gustó”.
Ya cuando arranca el libro nos chocamos con el estilo narrativo de la autora: la narración es desde el punto de vista interno de la protagonista, no es solo una narradora en primera persona sino que estamos metidos en sus pensamientos; todos bien sabemos que los pensamientos son ágiles, cambian abruptamente, se intercalan fantasías en medio, y así es nuestra narración. En alguna oportunidad me quedé preguntándome ¿pero eso pasó o se lo imaginó? Mismo llegué a perderme en algún cambio abrupto de tiempo que quedó colgado y cambió a otro evento sin previo aviso.
Las protagonistas, todas ellas de 15 años, nos van a llevar por un carrusel hormonal: Martina tiene tantos cambios de humor como horas tiene el día y abruma, en cierta parte de la narración me dieron ganas de abandonar el libro por como me exasperaba la protagonista. Y creo que en parte, por todos los dilemas emocionales que vive Martina, es que aprovecha a usar un recurso de un drama extra para sacarnos de esa bruma, que es el drama familiar que no la involucra a ella, sino que la vive de costado con su tío y sus primos, como para mantenernos enganchados con lo que está pasando allí y continuar leyendo más allá de los rayes de Martina.
La española no se queda atrás: como el alma libre y hippie que es, que contrasta fuertemente con Martina que viene sacada de un molde -ella siempre menciona que el padre es un playmobil de lo estructurado que es, y se ve reflejada en él-, me daban ganas de ahorcarlas a ambas por las discusiones y malentendidos que tenían.
Es un libro con MUCHO drama adolescente, que se puede llegar a comprender, porque cada evento para un adolescente con las hormonas revueltas parece el fin del mundo, o algo de vida o muerte, pero a mi gusto resultaba desgastante por más que entendiera que pasaba en esa cabecita.
En general lo que terminó gustándome es que muestra una perspectiva de autodescubrimiento que me parece que está bueno, y que muchas gurisas podrían sentirse identificadas. Aprecio como está trabajado y que no hayan blancos y negros, ni una fórmula mágica que la explique, y que se dé de manera natural. También me gustó que muestre una Argentina que no se queda quieta, que refleje que siempre está en una constante lucha y se de ese paralelismo con las protagonistas que están en lucha con sus sentimientos; rescato también los detalles que se dan del contexto, sean buenos o malos, pero que estén ahí para quienes los sepan apreciar.
Es una obra para tomar con pinzas: a algunos puede que les guste mucho, a otros les disguste, pero creo que hay un publico para este tipo de obra que lo va a apreciar, en especial quienes estén viviendo estas situaciones se van a poder identificar, quizás darse cuenta de las cosas que hacen mal y bien las protagonistas, y usarlas como información para sus vidas, y sólo por eso, creo que es un libro que está bueno difundir si llega a quienes tiene que llegar.






























