Autor: Haruki Murakami
Escucha la canción del viento: 112 páginas, publicado originalmente publicado en 1979
Pinball 1973: 146 páginas, publicado originalmente en 1980
Género: Novela contemporánea
Sello editorial: TusQuets (Planeta)
Como algunos saben soy una fan de las obras de Murakami, sin embargo me faltan obras por leer, y por ello me impuse mi reto para la vida para leer todas sus novelas. Es así que finalmente logré conseguir este recopilado de sus dos primeras obras que componen los primeros tomos de la saga “The Rat”. Los siguientes tomos que la componen son La caza del carnero salvaje y Baila, Baila, Baila; este último lo leí hace muchos años y si bien me gustó sentía que estaba leyendo algo que había iniciado antes… años después me vine a enterar que era el cuarto tomo de la saga y que la editorial los estuvo publicando de atrás para delante…
Escucha la canción del viento es la primera obra escrita por Murakami, primera primerísima, porque le dio por escribir luego de un momento de “epifanía” en medio de presenciar un partido de béisbol. Mandó el manuscrito para un concurso literario y al tiempo lo llamaron para avisarle que había ganado. Si no fuera por eso él no hubiera seguido escribiendo y nos hubiéramos perdido sus más grandes obras.
Es difícil de hablar de Escucha la canción del viento, porque mismo para mi, que tengo experiencia con el autor, me resultó muy desordenada y pesada, claramente se sentía como un borrador de lo que podría haber sido una gran historia pero sin pasar por editor, siendo el trabajo de alguien que no tenía experiencia escribiendo.
En esta historia se nos introduce al protagonista, el narrador, un joven estudiante universitario que ha regresado a su ciudad natal por las vacaciones y se encuentra en el bar de Jay con su amigo “El Rata”, del que nunca supo su nombre pero sabe que viene de una familia adinerada porque el mismo rata se lo cuenta, y menciona cómo detesta a la gente rica.
En esta nouvelle sentí que todo el relato iba y venía de manera caótica. Quienes tengan experiencia con el autor sabrán que él suele jugar con el relato pero se comprende; aquí directamente me peleaba con cada párrafo para poder avanzar. Además me sentía… “incómoda” (quizás sea la palabra) porque el relato era completamente snob: muchos sabemos que Murakami tuvo su bar donde homenajeaba al Jazz, su gran pasión musical que siempre nos está nombrando artistas y temas, pero acá se sentía muy forzado, como puesto a presión, todo parecía que podía perfectamente pasar en un pueblito de Estados Unidos y de casualidad nos enteramos que estábamos en Japón porque se mencionaba alguna localidad. No saber dónde me encontraba, hasta que adentrado el texto se mencionó finalmente alguna localidad, me generó mucha inquietud, no terminaba de situarme dónde estaba pasando todo y me sentía perdida. Se notó mucho aquí la inmadurez de Murakami a la hora de escribir, ya que entre el relato desordenado y lo snob de alabar lo extranjero (salvo algún comentario a la pasada sobre los movimientos estudiantiles de los 60), no hacía ninguna referencia ni de costumbres a su propio país rayaba lo pedante.
Cuando llegué a la segunda nouvelle, Pinball 1973, admito que sentí algo de miedo de comenzar el relato y volverme a pelear con las palabras ¿acaso era que había perdido la magia ante un gran autor que admiraba? Decidí ir lentamente con el relato, no me quería abrumar y tampoco quería que me empezara a disgustar leer al autor, así que me sentí feliz de ver la estructura del relato más trabajada, se notaba más pulcro el juego de los tiempos y que había un trabajo ya acompañado por un editor.
Pinball 1973 sigue la historia de los mismos personajes, el narrador y el Rata, pero por separado. El narrador tiene su empresa de traducción de textos junto a un socio, y de un día para el otro aparecen unas gemelas en su casa. El Rata por su parte se siente inconforme con la vida, anhela un cambio y peleará con eso en todo el relato.
Si bien al comienzo me costó adentrarme en la historia, un poco por miedo admito, otro porque aún sentía inmaduro al escritor, en cierta parte comencé a reírme con algún diálogo (más que nada con las gemelas) y cuando el narrador se apasiona por las máquinas de pinball, no podía despegarme de las páginas leyendo su historia. Al final se siente una especie de metáfora, algo que me hizo pensar en el realismo mágico de sus novelas posteriores y me hizo reformular algunas ideas que tenía de otros libros que había leído de él. Al pasar las últimas páginas me sentí más tranquila, sentí que había vuelto la magia y que además comprendía mejor al autor.
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No recomiendo este libro para quienes hayan leído poco de Murakami, o que directamente no lo hayan leído porque va a ser un choque muy grande, probablemente se sienta pesado e incomprensible el relato, y eso provoque que muchos de ustedes decidan apartarlo habiendo tantas obras maravillosas de su autoría. Por otra parte, si lo recomiendo para quienes como yo estén adentrados en su mundo con varias novelas leídas; si bien cuesta al principio, y quizás los haga dudar como me pasó a mí, probablemente sientan una rica satisfacción al pasar la última página y comprendan mejor a un autor que seguimos hace tanto tiempo, solo por eso, vale la pena el sacrificio.
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