Te ama, León – Libro

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Autor: Marcos Vazquez
Año: 2017
Páginas 207
Sello editorial: Santillana

Marcos Vázquez es un escritor uruguayo cuyas obras se enfocan a un público juvenil;  no había tenido oportunidad de leer algo de él hasta ahora a pesar de que ya había presenciado dos presentaciones de libros del autor, donde su buena onda y su energía positiva me transmitían que lo que fuera que leyera me iba a encantar, y así llegó a mis manos este libro gracias a Santillana.

En esta historia se nos plantea un mundo actual que perfectamente podría situarse en nuestro país, Uruguay, ya fuera por estética y esa sensación de que “es acá”, aunque como bien dijo Sofi en su reseña, el autor prefiere un plano más ambiguo donde situarse sin dar nombres reales de calles ni lugares. Personalmente hubiera preferido un plano real, pero son gustos.

Así que nos encontramos en un primer capítulo el criminal de este policial, alguien que hasta el momento había asesinado hombres mayores, y que ahora por primera vez, ha secuestrado a un niño para sus crueles fines.

Un capítulo más tarde nos transportamos al relato narrado por Victoria, quien un 13 de diciembre acompaña a su hermano de 12 años a ver a papá Noel en el Shopping. Mientras que esperan su turno en la cola algo inesperado sucede: Papá Noel cae fulminado por un ataque cardíaco, las cartas entregadas por los niños caen y se desparraman por el piso, Victoria intenta ayudar y Nicolás, su hermano, recoge las cartas para devolvérselas cuando se levante, pero el viejo Papá Noel ya no está entre los vivos. Tras la conmoción Victoria decide tomar a su hermano y volver a casa.


Nicolás, quien aunque no lo parezca es un genio, se enfrasca en la lectura de las cartas, y para su asombro encuentra una muy amenazadora, que parece coincidir con lo que vivieron en el shopping, como si alguien le prometiera a ese viejo la muerte y le dedicara una extraña firma: “Te ama, León”. Así que Nico insistirá hasta que Victoria lleve la carta a la seccional más cercana, explique su teoría y sea terriblemente humillada por el agente de turno.

Al llegar a su casa, no sólo se encuentra con un Nicolás que sigue insistiendo sobre el caso y que ahora tiene nuevas pistas que encontró buscando en internet, sino que a su necesidad infantil de resolver un caso policial ahora se le suma su compañero de facultad, Emiliano, quien tras escuchar el relato de Nico cree que tiene razón.

Y aquí es cuando Victoria será atropellada por estos dos jóvenes, que decidirán qué hacer a continuación a pesar de sus quejas, y aunque ella no quisiera acompañarlos en sus demenciales pérdidas de tiempo. De hecho me cayeron mal del comienzo sus protagonistas: Nicolás por lo malcriado, Emiliano por sumarse al capricho del niño, y Victoria por ceder ante todo con frases como: “Pensé en negarme, pero no hallé el motivo” o en su otra modalidad “tuve la impresión de que negarme no era una opción”, numerosas veces, muchas, muchas veces.  

¿Pero por qué Emiliano se suma a este juego? Porque piensa que así puede ser mejor la entrega que tienen que hacer para una electiva de Psicología llamada “Psicología Criminal”, en lugar de tomar un caso dado por el profesor, por qué no mejor llevar un caso actual –y resolverlo en el proceso

Acá me sentía que chocaba con el relato, intentaba imaginarme a un mundo paralelo, con una genial materia en la grilla de la facultad llamada “Psicología forense” (como es la rama que estudia este tipo de casos, no “criminal”), y que dado su nivel de dificultad, es algo que solo se puede llegar a ver en formato de postgrado en alguna academia privada en el Uruguay.

Si bien en esto sea un mero tecnicismo, mi formación no me permitió cerrar esto dentro de mi mente y disfrutar del relato al comienzo. A lo que se le agregó la aparición de nuevos personajes que confundían términos técnicos referentes a la psicología, en lo que se incluía el hablar de la “hipnosis” como algo común en esta época. Creo que si hubiera leído estas partes con un nivel de información más tangible, de la misma manera como cuando leía sobre la parte de “informática” en la que el autor demuestra su vasto conocimiento sobre el tema como el programador que es, hubiera disfrutado muchísimo más del inicio del relato. Tampoco es necesario matarse leyendo artículos o libros de psicología, simplemente con consultar a un psicólogo amigo hubiera bastado, para hacerlo más verosímil.  


Sin embargo, quitando esta primera parte, había algo en la calidad de la escritura del autor que me permitía seguir avanzando con el relato; finalmente cuando la investigación comienza a cobrar forma ya me había atrapado y de ahí en más la lectura sumamente ágil se me pasó volando. Me pareció muy buena la construcción del caso, como se van conectando las historias de las víctimas de la serie de asesinatos, y el vertiginoso desenlace digno de una película.


Creo que es un autor que fácilmente en unos años se podrá convertir en uno de los autores referentes de una generación, así como para algunos de nosotros fue Roy Berocay, Ignacio Martínez y Helen Velando. Aunque tiene para mejorar detalles, su prosa ya atrapa con facilidad, e incluso considero que es un libro muy recomendable para disfrutar de un de una lectura ligera, y que para los jóvenes este policial puede ser una gran aventura.



PD: chicos, no estudien psicología, no es lo que pintan los programas de TV (y tampoco lo que te quieren hacer creer mientras estás en la facultad), es el diseñador gráfico de los últimos años… y no agarramos laburo ni en McDonalds xD

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